lunes, 7 de julio de 2014

01 SOMOS RESPONSABLES DE CÓMO NOS SENTIMOS






Cada cómo amanecí tiene su canción... los dejo con Joni Mitchell... amo la letra...






Somos responsables de cómo nos sentimos. En eso amanecí pensando...


Los estados de ánimo suben y bajan como la marea… y si eres mujer ¡Más! Pero como toda película de aliens, la fuerza está en el centro, si quieres matar a todos los extraterrestres, hay que destruir algo grande que es la mente maestra o algo así.





Lo que quiero explicar con las dos ideas es que los sentimientos siempre van a subir y bajar en oleadas y podemos pasar de la tristeza a la carcajada en unos minutos porque así es. Pero, antes de culpar al mundo de días tristes o que nos sentimos desesperados o vacíos… pregúntate ¿Cómo está mi centro?



Empecemos desde lo básico, si hoy no dormiste bien o no desayunaste probablemente te irriten los comentarios de algún compañero – que ni culpa tiene - o te ponga de genio una mala noticia – no era penal - que con sueño y bien comido hubieras bateado como yo a un ex de preescolar. Si no respetas horas de comida y sueño, tu centro está averiado desde las necesidades básicas y la marea llegará inevitablemente a tu barca.

¡Nuestro cuerpo es una máquina y nosotros los responsables de ella!

Y en cuanto a nuestro espíritu ¿Le has abierto la puerta a la naturaleza? ¿A leer un buen libro? ¿A ir a un concierto? ¿A hacer todas esas cosas que te gustan? Es fácil,  como cuando ibas a jugar de niño. ¿Tienes espacios de recreación? Un mini spa en tu cuarto con mascarilla y una peli divertida… un tiempo para no pensar en nada… de ver álbumes viejos… llamar a alguien.

El centro no puede funcionar si no le damos chance de salir al recreo. Y si pasa esto nos desvielaremos como coches por estar trabajando de más y nuevamente la marea llegará inevitablemente a nuestra barca y nos quejaremos de que traemos una mala racha…

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo grande por ti? ¿Cuándo fue la última vez que checaste la lista de tus sueños y fuiste tu propio Santa? ¿Cuándo pasaste tiempo contigo por última vez? El centro no funciona si no le hacemos caso.

Requiere que le dediquemos su tiempo y le preguntemos si está bien, como esos que se ponen en medio de un maratón y pasan una bolsa con agua a los que van corriendo. Necesitamos atender a nuestro centro y darle mantenimiento, y no cualquier mantenimiento, sino como te gustaría que tu novio te tratara. Y bien sabemos como exigir eso ¿Verdad?

Si no sabemos tratar así a nuestra alma, no esperemos que la onda de sentimientos que emana de ella sea favorable.

¿Qué nos queda? Antes de quejarnos de “la racha” que estamos pasando debemos de analizar si la estamos provocando para ponerle fin lo antes posible. Les platico de mí, llevaba unas semanas irritada, de genio, no era yo. Estaba bien y trabajando en mí y haciendo todo lo que podía pero estaba un poco ciega a ciertos factores… o “puntos ciegos”. ¿Cómo liberarme de algo que no veo? Esa era la pregunta que me plantee porque alguien me decía “es que no te das cuenta de esto y esto otro” entonces pensé que posiblemente podría tener algo de razón (sin dejar de confiar en mí pero creyendo un poco en los demás) y entendí cuando solté lo que debía soltar que la máquina de mi alma volvió a funcionar. Ahhh.. así se siente “ahhh”.

Lo que he hecho esta semana también es dormir bien e irme una hora a caminar. Dormir bien me hace levantarme de súper buen humor y caminar en la tarde de encontrarme conmigo un ratito en medio de Los Colomos. Entonces, haciéndole caso a mi centro y entendiendo que no necesitamos un novio para chiquearnos como queremos (no estoy diciendo que no quiero uno, estoy diciendo que puedo chiquearme sin tener no) me hace responsable de mi ser, de mi alma, de la luz que llevamos dentro, de la marea, de mi barca, de los aliens y de todas las comparaciones que hice hoy que a veces ni yo me entiendo pero luego veo que ustedes sí y me alegro.




No hay nada más preciado que el centro de nuestra alma que nos hace estar en equilibrio.

No hay nada más preciado que tener el cerebro con el alma conectados, el corazón latiendo diciendo “yo también juego” y todos dispuestos a hacerte feliz, a dejarte ser, a que vueles, a que te caigas, a que te levantes.

Todo el centro está listo para hacerte feliz, el alma, la vida que es un milagro que no entendemos y a veces por eso ni asimilamos.




En fin, el mensaje de hoy es que más allá del buen o mal humor: ¡ESTAMOS VIVOS! Y somos responsables de cuidar esa luz que tenemos adentro por tener una de las cualidades más valiosas “estar vivos”.

Hoy amanecí pensando en eso, en que había olvidado un poco esa luz por estar pensando en tanta cosa, neta en tanta cosa que a veces me da risa cuando analizo uno a uno mis pensamientos y me doy cuenta de que son pura basura.

Así que pensando en mareas de sentimientos, en barcas y en aliens descubrí que quiero responsabilizarme de mí y provocarme sentimientos bonitos que vienen de cuando nos cuidamos, dormimos bien, respetamos nuestras necesidades y aprendemos a chiquearnos, y ¡OJO! 

TENIENDO NUESTRA VIDA EQUILIBRADA, DEJAMOS DE AFERRARNOS A FALSAS FUENTES DE DONDE RECIBÍAMOS LO QUE NOSOTROS PODEMOS DARNOS.

¿Tú cómo amaneciste?

2 comentarios:

  1. Lucía! Mil gracias siempre que leo aprendo algo, sino de la vida, de mí, de ti. Muchas gracias no sabes como así esté a países de distancia tus escritos siempre me alegran el día.!

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  2. :) amen!
    voy retrasada... pero ya empece a leer esto que fue maravilloso.

    Barbie Moon

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