viernes, 11 de julio de 2014

05 EL PASADO





El pasado es como una foto familiar, ponen las sillas se sienta la abuela, la prima no deja el celular, el bebé llora, la tía está sentida porque su hijo no ha llegado, tú ya estás enfadado porque sigues todas las órdenes y llevas media hora acomodado (a) y ya te dieron ganas de ir al baño. 

El señor que contrataron para las fotografías ya está poquito enfadado y no hay manera de ponernos de acu
erdo. En eso te levantas con toda la furia y gritas: ¡YA TÓMENLA! ¡ASÍ COMO ESTÁ! 

¿Resultado? El señor de las fotografías piensa que eres el único cuerdo de tu casa y te toma como autoridad y entonces le da click.

La abuelita sale volteando a otro lado, tu pima hablando por tel, tu tía calmando a la bebé que sale con la boca abierta y baba y los ojos rojos. Tu tía con jeta porque su hijo consentido no llegó y tú sales con cuernos atrás que te puso tu tío el que cree que eso todavía está de moda.

Pero tú dices ¡ASÍ FUE! Todos se quitan de la foto y quince días más tarde la entregan a las casas. La ves y te da risa la bebé llorando, la jeta de la tía y te vale que tu tío te puso cuernos. ¡ASÍ FUE EL MOMENTO! 

Agradeces que nadie sale pretendiendo ser algo que no es o fingiendo un momento, fue algo muy natural y te ríes pensando ¡ESTA ES MI FAMILIA! Y le dices a tu mamá “Yo lo mando enmarcar má.” 

Así es el pasado. Es como tuvo que ser. Así. Eso dije ayer en mi terapia mientras acostadita decía que últimamente pienso mucho en eso del pasado y en dejarlo descansar (los que me leen todo de pe a pa he hablado mucho sobre esto). ¡Dejemos al pasado ser como es! 

Se supone que cuando amas algo no quieres cambiarlo y el pasado es como nuestro primer amor, así déjalo y aunque no estés conforme, no puedes alterarlo, sería una lucha vana. Pero te presento al amor de tu vida que se llama presente. Ese es un poco más moldeable porque se está creando y probablemente si lo ves con esos ojos con los que yo ahora lo veo, sea amor a primera vista. Listo ya lo dije, estoy enamorada de mi presente. Lo amo. Lo amo con esa soledad que a veces siento y lo amo con esas cosas que no me gustan también, pero ¡ASÍ ES Y SI TOMAN UNA FOTO EN ESTE MOMENTO DEL PRESENTE CADA COSA DE ESA FOTO NECESITA ESTAR!

Así que esta mañana tuve un crush con el amor de mi vida, el presente, ese que conocí hace poco y no me di cuenta que siempre estaba conmigo pero vivía aferrada al pasado y no podía observar la perfección de lo que tengo ahora: UNA RELACIÓN MUY SERIA CON EL PRESENTE Y SÍ, SI ESTAMOS MUY ENAMORADOS. 

¿Tú cómo amaneciste?


jueves, 10 de julio de 2014

04 LAS CARENCIAS





Sí, cuando se tienen carencias en la vida las andamos llenando con cualquier cosa. Ayer comí de emergencia en unos tacos de barbacoa. No están, malos y quiero mucho a los dueños pero la verdad era que necesitaba algo en el estómago inmediatamente y no tenía súper en casa. ¿Qué si está mal o está bien? Ya no sé, últimamente no le pongo ese tipo de adjetivos a las situaciones pero lo que sí sé es que mi estómago, las esponjas, las cosas que tienen vacíos, se llenan cuando algo las toca y entra por los huecos. Por eso dije esponjas. 

Es bonito saberse con huecos que pueden llenarse de los demás, no estoy diciendo que no, pero últimamente he pensando en que la carencia del amor es un sentimiento parecido al hambre. ¡Madre mía tengo hambre! Y abres cualquier dulce, o te comes el atún desde la lata. Las carencias nos hacen llenarnos de lo que sea pero rápido.





Del mismo modo hay personas que su carencia es llenar personas porque como no se ven a ellas mismas necesitan llenar a los demás para sentirse vivos. (Tampoco estoy diciendo que esté bien o mal) Pero pensé… ¿Y si alguna relación mía fue basada en mi carencia de amor, de niña, de ausencias que me dio la vida, embonada con una persona que necesitaba que alguien dependiera de ella para sentirse existente? Bah, he tenido tan pocas historias de amor que más bien me plantee la pregunta ficticiamente.
 

Podría pasar… podríamos vivir de llenar vacíos y personas que quieren existir a través de ti. O al revés. Buscar que alguien vea que existes para poder reconocerte… en fin, estoy hablando de mí en “voz alta” ahí dispensen.

Pero en eso amanecí pensando… Es bien “pinches” difícil sanar el interior, parece que todos tenemos drama y noches obscuras del alma entonces en mi caso me quejo de que nomás no acabo y de pronto quiero irme como gorda en tobogán y recibir amor como el estómago a la fast food.
A veces, en este camino de conocerme mejor, tengo ganas de correr a la salida de emergencia y ya saben “comer algo” jaja.

Pero de algún modo, nuestro corazón ya sabe qué hacer, es sólo que cuesta trabajo y sabemos que siempre existe la posibilidad de la comida rápida y esa es una tentación eminente.
Pero no se trata de llenarse sino nutrirse y en eso amanecí pensando… probablemente en estos sentimientos como huevo revueltos en sartén, seguiré escribiendo sobre cada descubrimiento que no sé si me confunde más o me aclara la vida… de lo único que estoy segura es que si espero una relación real, probablemente los cimientos de las carencias no sean un buen comienzo… ¿Tú cómo amaneciste?

miércoles, 9 de julio de 2014

03 AMORES TÓXICOS


Mira a tu alrededor, esos roces con esa persona, esa buena relación con esa otra, la constancia en tu trabajo, el ambiente en tu casa, la sombra de tus pensamientos, el desastre en tu cuarto. Todo, todo es parte de ti.

Todo ese entorno lo creaste, tú en tu mundo, yo en el mío. Me quejo de tal o cual cosa pero no me despido de ella para que ya no me haga daño ¿Por qué es eso? Parecería que de pronto nos gusta el drama.



No quiero quitarle su papel al destino pero es extremadamente impresionante el poder que tenemos para crear nuestro propio paisaje. Y si esto es así ¿Es mío el desorden en el que habito? ¿Yo he creado esta situación que hoy me pasa? o peor aún:

 ¿Es mío el amor tóxico que está a mi lado?



Vaya, esto último me dejó pensando... todos hemos pasado por una relación tóxica, ese amor que nos aflora nuestras debilidades, nos transforma en inseguras creaturas que pareciera que sólo viven si están conectados con esa persona (¡Ni que fuera el cargador de mi iphone!).



El amor tóxico puede incluso no estar a nuestro lado pero sí dentro de nuestros recuerdos y aún así causarnos el mismo daño. 

El caso es que estamos aferrados a el “evitable pero no queremos” sufrimiento del amor tóxico que nos confunde de algo maravilloso: El amor a secas.

 Tal vez alguna vez hemos sentido que nuestra pareja nos humilla, nos aplasta, se aprovecha (sin querer si quieren, pero permitiéndolo nosotros ¿eh?) y eso, eso, eso, eso, escúchenme bien: NO TIENE JUSTIFICACIÓN.


Eso del “Tuvo un mal día… está cansado (a)… triste.” 

No es válido. Una persona que nos está afectando de esta manera no tiene por qué estar al lado de nosotros bajo ninguna circunstancia. No importa el beneficio secundario que estemos obteniendo, nada vale más que nuestro ser y si lo pisan todo está perdido.



Los amores tóxicos deben de identificarse, aceptar que nosotros entramos en el juego en vez de culpar al de enfrente y hacer algo… en eso amanecí pensando. 

¿Qué puedo hacer? El primer paso para encontrar el amor es alejarte de todo lo que no lo es. No te estoy diciendo que es fácil pero sí que vale la pena…



No tenemos por qué dejarnos y en nuestro corazoncito todos y todas sabemos cuando nos están haciendo daño y nos hacemos de la vista gorda porque los beneficios son buenos también, y lo digo porque lo he experimentado en carne propia. ¿Qué hice? Justifiqué, olvidé y típico: ni siquiera le cuentas la humillación a tus amigas.



¿Con quién me he sentido así? No necesariamente con mi pareja, también con tus compañeros de trabajo, con el galán que a penas estás saliendo y no quieres contar que tuvo un “tache” porque cuando sea “tu novio” (porque en tu mente ya estás como gorda en tobogán) No quieres que lo odien por eso.

¿Qué acaso sólo porque no lo dices no cuenta como si no pasó?

 

Podremos ocultarles a los demás por un tiempo que ese amor es tóxico pero eso no le quita su veneno… En eso también amanecí pensando.
¿Qué nos queda? Darnos cuenta de lo increíbles que somos, siempre, casi siempre la respuesta a todo es voltearnos a ver y amarnos, porque si es así, creo que sería imposible que un amor tóxico tocara a nuestra puerta.



Tener amor propio es el antídoto más eficaz contra amores tóxicos.

Y nunca debemos olvidar que como dije al principio: Hemos creado, en cierta medida, lo que está alrededor de nosotros… y si hay drama, probablemente nos gusta el drama. ¿Qué nos queda? Luchar por nuestra libertad, porque así como en boca cerrada no entran moscas, en corazón que se ama no entra el veneno tóxico, ese que sabe disfrazarse muy bien de amor y puede confundirnos. ¿Tú cómo amaneciste?

martes, 8 de julio de 2014

02 APRENDER





Nadie, nadie que ha tocado tu puerta coincidiendo contigo de alguna manera fue parte de una extraña casualidad, no, todo tiene sentido, las piezas se ordenan en un extraño cosmos donde tú participas. 

Cada persona vino a ti por algo. Se acercó, te dio, se fue. Si de pronto al terminar con un novio comienzo a decir qu
e es un tal por cual, no habría aprendido la lección. La pregunta es ¿Qué vino a enseñarme? ¿Qué me dejó? Lo que se haya llevado es cosa suya, pero la razón por la que lo elegí es mi mensaje.



Si a caso no aprendemos la lección, pasa que llega otro hombre igual, y otro, y otro. Igual con las amistades, igual con las cosas que nos pasan en la vida. Si no colocamos las piezas y no aprendemos la lección de lo que tenemos hoy, de las pruebas y retos que hoy nos atormentan, de la enseñanza que tenemos que aprender de las personas especiales que están a nuestro alrededor… viviremos en un ciclo sin fin.

A veces siento que soy como el barro (en manos del alfarero jaja) no ya en serio, un barro que da vueltas y las personas me tocan y me van dando forma, la cosa aquí es que aunque parezca extraño, cada quién tiene el poder de decidir quién toca el barro. Y si nos quejamos de que alguien le hizo daño, debemos recordar que nosotros dejamos que metiera mano.

Giro y giro y voy tomando forma a través de las valiosas personas que llegan a mi vida y agradecida por todas me convierto en un jarrón, alguien le mete un pincel, de pronto sigo girando y no es que los demás deciden quiénes somos, es que a través de los demás nos vamos formando también. Un psicólogo, un líder de opinión, un hermano mayor, nuestros papás. Pareciera aquí que nosotros no decidimos en qué nos convertimos pero la verdad es que sí, nosotros decidimos con quién nos fusionamos, compartimos nuestro tiempo o a quién le hacemos caso en algún consejo y al final todo se alínea a lo que nosotros queremos ser.

Depende de nuestro amor propio no arruinar la obra de arte permitiendo que cualquiera entre en ella por falta de que alguien nos toque, nos escuche, nos sienta. Y saber que, si culpamos a los demás de lo que hicieron con nosotros, no habremos aprendido la lección. Y al no aprenderla, se repite la historia a través de otra persona.

Girar como barros, en eso amanecí pensando, en la gran influencia que tienen las personas sobre nosotros, pero ese poder nosotros se los otorgamos a través de nuestra libertad para elegir quién es importante en nuestra vida y quién no.

Usar ese poder para decidir quién va a sacar lo mejor de ti, es lo que pensé en la mañana… identificar quiénes están perjudicando tu obra de arte y por qué lo dejé entrar... en eso amanecí pensando.

No tengas miedo de despedirte de lo que no te beneficia. Siempre estarás girando y siempre habrá manos que se acerquen, siempre. No estamos solos en ese aspecto y todos los rompecabezas están completos. En esta vida no falta ninguna pieza.

Amanecí pensando en eso, en que obviamente nosotros somos los dueños de nuestra historia, de la manera en la que queremos vivir la vida y que bla, bla, bla, pero también existen las demás personas, que de algún modo son elegidas por nosotros para que se acerquen, es extraño que además del aprendizaje interno y como dije hace varios escritos de que todos debemos de autodefinirnos independientemente de lo que los demás piensen de nosotros, “el otro” también existe para enseñarnos algo, para descubrir a través de los demás un mensaje que fue para nosotros… raro… pero así es. ¿Tú cómo amaneciste?


lunes, 7 de julio de 2014

01 SOMOS RESPONSABLES DE CÓMO NOS SENTIMOS






Cada cómo amanecí tiene su canción... los dejo con Joni Mitchell... amo la letra...






Somos responsables de cómo nos sentimos. En eso amanecí pensando...


Los estados de ánimo suben y bajan como la marea… y si eres mujer ¡Más! Pero como toda película de aliens, la fuerza está en el centro, si quieres matar a todos los extraterrestres, hay que destruir algo grande que es la mente maestra o algo así.





Lo que quiero explicar con las dos ideas es que los sentimientos siempre van a subir y bajar en oleadas y podemos pasar de la tristeza a la carcajada en unos minutos porque así es. Pero, antes de culpar al mundo de días tristes o que nos sentimos desesperados o vacíos… pregúntate ¿Cómo está mi centro?



Empecemos desde lo básico, si hoy no dormiste bien o no desayunaste probablemente te irriten los comentarios de algún compañero – que ni culpa tiene - o te ponga de genio una mala noticia – no era penal - que con sueño y bien comido hubieras bateado como yo a un ex de preescolar. Si no respetas horas de comida y sueño, tu centro está averiado desde las necesidades básicas y la marea llegará inevitablemente a tu barca.

¡Nuestro cuerpo es una máquina y nosotros los responsables de ella!

Y en cuanto a nuestro espíritu ¿Le has abierto la puerta a la naturaleza? ¿A leer un buen libro? ¿A ir a un concierto? ¿A hacer todas esas cosas que te gustan? Es fácil,  como cuando ibas a jugar de niño. ¿Tienes espacios de recreación? Un mini spa en tu cuarto con mascarilla y una peli divertida… un tiempo para no pensar en nada… de ver álbumes viejos… llamar a alguien.

El centro no puede funcionar si no le damos chance de salir al recreo. Y si pasa esto nos desvielaremos como coches por estar trabajando de más y nuevamente la marea llegará inevitablemente a nuestra barca y nos quejaremos de que traemos una mala racha…

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo grande por ti? ¿Cuándo fue la última vez que checaste la lista de tus sueños y fuiste tu propio Santa? ¿Cuándo pasaste tiempo contigo por última vez? El centro no funciona si no le hacemos caso.

Requiere que le dediquemos su tiempo y le preguntemos si está bien, como esos que se ponen en medio de un maratón y pasan una bolsa con agua a los que van corriendo. Necesitamos atender a nuestro centro y darle mantenimiento, y no cualquier mantenimiento, sino como te gustaría que tu novio te tratara. Y bien sabemos como exigir eso ¿Verdad?

Si no sabemos tratar así a nuestra alma, no esperemos que la onda de sentimientos que emana de ella sea favorable.

¿Qué nos queda? Antes de quejarnos de “la racha” que estamos pasando debemos de analizar si la estamos provocando para ponerle fin lo antes posible. Les platico de mí, llevaba unas semanas irritada, de genio, no era yo. Estaba bien y trabajando en mí y haciendo todo lo que podía pero estaba un poco ciega a ciertos factores… o “puntos ciegos”. ¿Cómo liberarme de algo que no veo? Esa era la pregunta que me plantee porque alguien me decía “es que no te das cuenta de esto y esto otro” entonces pensé que posiblemente podría tener algo de razón (sin dejar de confiar en mí pero creyendo un poco en los demás) y entendí cuando solté lo que debía soltar que la máquina de mi alma volvió a funcionar. Ahhh.. así se siente “ahhh”.

Lo que he hecho esta semana también es dormir bien e irme una hora a caminar. Dormir bien me hace levantarme de súper buen humor y caminar en la tarde de encontrarme conmigo un ratito en medio de Los Colomos. Entonces, haciéndole caso a mi centro y entendiendo que no necesitamos un novio para chiquearnos como queremos (no estoy diciendo que no quiero uno, estoy diciendo que puedo chiquearme sin tener no) me hace responsable de mi ser, de mi alma, de la luz que llevamos dentro, de la marea, de mi barca, de los aliens y de todas las comparaciones que hice hoy que a veces ni yo me entiendo pero luego veo que ustedes sí y me alegro.




No hay nada más preciado que el centro de nuestra alma que nos hace estar en equilibrio.

No hay nada más preciado que tener el cerebro con el alma conectados, el corazón latiendo diciendo “yo también juego” y todos dispuestos a hacerte feliz, a dejarte ser, a que vueles, a que te caigas, a que te levantes.

Todo el centro está listo para hacerte feliz, el alma, la vida que es un milagro que no entendemos y a veces por eso ni asimilamos.




En fin, el mensaje de hoy es que más allá del buen o mal humor: ¡ESTAMOS VIVOS! Y somos responsables de cuidar esa luz que tenemos adentro por tener una de las cualidades más valiosas “estar vivos”.

Hoy amanecí pensando en eso, en que había olvidado un poco esa luz por estar pensando en tanta cosa, neta en tanta cosa que a veces me da risa cuando analizo uno a uno mis pensamientos y me doy cuenta de que son pura basura.

Así que pensando en mareas de sentimientos, en barcas y en aliens descubrí que quiero responsabilizarme de mí y provocarme sentimientos bonitos que vienen de cuando nos cuidamos, dormimos bien, respetamos nuestras necesidades y aprendemos a chiquearnos, y ¡OJO! 

TENIENDO NUESTRA VIDA EQUILIBRADA, DEJAMOS DE AFERRARNOS A FALSAS FUENTES DE DONDE RECIBÍAMOS LO QUE NOSOTROS PODEMOS DARNOS.

¿Tú cómo amaneciste?

viernes, 4 de julio de 2014

CON AMOR, PARA MIS LECTORES.



No los conozco ayer ni los acabo de amar apenas. Bien sabe cada uno qué historia tiene conmigo y yo bien sé qué historia especial tengo con - ya sabes quién eres - de ustedes. No hay vuelta de hoja, ya nos conocimos y cuando dos personas se conocen y coinciden, se intercambian universos y un corazón que se expande jamás vuelve a su tamaño original.

            Hay algunos que me conocen desde hace casi diez años, cuando tenía un lugar pequeñito en un escritorio, donde comencé a crear grandes cosas y donde al mirar atrás recuerdo a una niña aunque no me lo crean: tímida, que no sabía por qué hacía algo pero la hacía muy feliz. Los objetivos nuevos plantados en el camino surgieron de la comunicación con ustedes y aquí estoy… que risa me da, estar contigo de esta forma tan extraña. ¿No creen?

            Tuve fases donde tenía un comentario y salía corriendo a mi computadora… ¡Alguien me lee! Y de pronto veía que era mi primo o una tía y pensaba ¡Ach no cuenta! Es que ellos me leían por obligación mía…


            Después se hizo una pequeña comunidad. Y yo como si fuera la empresa que me dejó mi papá, religiosamente visitaba el blog, intentando sorprenderlos con algo nuevo. Iba por el mundo buscando qué podía ofrecerles… muchas otras mi tristeza era tan grande que escupí fuego de letras que pensé no me entenderían y entendieron todavía mejor. Estábamos realmente conectados.


            ¿Hoy? No tengo palabras para el hoy, les comparto que en este recorrido me perdí, me encontré, me asusté, y tuve crisis existenciales respecto a este tema. Opiniones encontradas en comentarios y deseos de mandar todo a la goma por unos días y no preocuparme por conocer algo lindo del mundo para compartirlo con un conjunto de palabras justas para ti, sino preocuparme por conocer algo lindo porque quería vivirlo para mí. 

            "¡Estoy harta!" Pensé algunos días. "¿Para qué escribo?" Pensaba otros. "¿Y yo dónde quedo?" Pensé algunas otras. ¿Existo yo en esto que he creado?



            Hubo un tiempo en el que lloraba todas las noches. Todavía tenía la capacidad para leer todos los comentarios y veía sus historias y me involucraba y amanecía chupada de energía como pasita y angustiada pasaba mis horas pensando en la vida de todos menos en la mía. No podía ni respirar. Y exploté un buen día a las seis de la mañana que la angustia no me dejó dormir y a veces sentí que si me desviaba del camino iba a perder la esencia original.

            Fue todo un proceso entender que no podía involucrarme de esa manera o iba a terminar en el suelo y sin poderme levantar porque una fuerza mayor me empujaba hacia el centro de la tierra más fuerte que mi peso. No. Sólo el peso de nuestra persona es lo que estamos destinados a cargar la mayoría del tiempo y es esa fuerza la que nos jala para abajo. 

            Ni siquiera mi sueño debía hundirme en aquellos días. Dios, no sé por qué les digo esto pero sigo. Entender que siempre debes estar en el centro de tu vida es una de las cosas que me ha mantenido en equilibrio, necesito existir para seguir. 

            Es algo así como saber que para cumplir un sueño necesito tener al cien al soñador. Y es que, luego nos convertimos en otra cosa mientras vamos en la búsqueda del sueño porque al pasar la gente nos va moldeando sin darnos cuenta porque no nos ponemos en primer lugar entonces todos comienzan a opinar sobre una obra de arte que ya no te acuerdas por qué la habías pintado. ¿Me explico?



            Sí, todos tenemos crisis y por más que yo escriba que soy plena y feliz y que la vida y que el confeti y que ver el lado bueno de las cosas, yo también visito los lugares oscuros que, a veces pienso que van a robarme mi sensatez pero según yo no lo han hecho.

            Y como decía mi mamá o no me acuerdo quién “Y es que la ven a uno y creen que es fácil” ja. Me han comentado en los escritos que al leerlos se les hizo más fácil vivir. Pero más allá que fácil o difícil yo quiero decirles que siempre vale la pena y que el mar en calma no hizo experto al marinero. No, mi misión no es aligerarte la vida con mis letras. Mi misión en primera instancia es escribir por el placer que me causa desde niña y enseguida mostrar mi mundo donde no sólo estoy de buenas, pero que lo comparto como la cosa más real que tengo.

            “Así al natural” prefiero yo. Y así continué otros años más. “Lucía es que hablas mucho de ti que hasta sabemos el color de tus calzones” A veces me comentaron personas que me quieren y ni yo misma entendía a veces cuál era el objetivo de todo eso. Mostrarme vulnerable ¿Qué me traía a cambio?

            Fue muy chistoso y extraño este proceso. Y entendí después de tanto tiempo que dentro de lo que me causa placer y dentro de lo que me hace feliz, también están ocultas falsas necesidades que debía cubrirme y no lo hacía.



            La atención por ejemplo. Dios, demando tanta desde niña que a veces creo que he vivido intentando subirme al escenario que sea para obtenerla. ¡Dios! Pensé que no lo diría nunca. Pero mientras comencé a ser mi mejor amiga (se escucha cursi pero sólo Dios y mi terapeuta saben que ha sido un proceso largo y que a penas comienza), descubrí que al prestarme yo atención se me quitaban las ganas de tener la atención de los demás y quedaba puramente la necesidad de subirme a una tarima porque el mensaje que quiero dar quiero que sea escuchado, y no saciar una necesidad que es mi deber darme y que es chiquearme y reconocerme.


            Cuando se quita la necesidad que yo debo darme y queda puramente lo que quiero que trascienda que ni siquiera soy yo sino una filosofía de vida, entonces súbanme a donde sea porque una idea de luz y plenitud no puede estar escondida. Y si me tocó ser mensajera de eso en esta vida intentaré decirlo arriba de un árbol o en una página de Internet de acceso público.

            Pero limpiar las necesidades que se encuentran detrás de lo que vas obteniendo en el camino – como en este caso fue la atención -  fue otra cosa que tuve que depurar y que desintoxicarme de ello me causó uno y mil dolores de cabeza y de corazón. Pero aquí estoy no pasa nada.

            Al final del camino ¿Qué es la vida sino un constante aprendizaje que nos lleva a la evolución de la misma alma?

            Otra cosa que tuve que aprender en estos años que he estado con ustedes es a ser compasiva conmigo y perdonar mis errores o más bien lo que pensaba que era un “acierto” que me tuvo consecuencias negativas al herir a alguien en el camino sin querer, pero es que ¿Si a veces no me veo a mí misma cómo reconocer quién está a tu lado y se siente ofendido?

            Pero no voy a tirarme a llorar a un árbol por mis fallas. La culpa sólo me trae más desesperación y no las necesito para escribir. A ninguna de las dos. Y mucho menos para vivir. ¿Cuánto tiempo de mi vida he pasado culpándome y tratándome como un general a un soldadito de plomo? No Lucía, no hagas eso. Tardé yo creo que año y medio en ese trabajo que me sigue costando porque a veces es muy fácil hacer algo más y decirnos “hay que mensa” (me vi benévola me llamo de cosas horribles) y uso mis palabras para crear adjetivos en mi contra y Dios, después me culpo de haberme dicho cosas feas y es una cadena de nunca acabar. Así que de entrada decido no ofenderme, incluso si ofendí a alguien más.

            No hay razón para culparme, antes bien utilizo el perdón de inmediato y pulverizo toda energía negativa que salga de aquel acontecimiento. El perdón y la humildad de agachar la cabeza y decir: Creo que pude haberlo hecho de otra manera, basta para que otro corazón entienda que realmente existe el arrepentimiento, que somos humanos y que la vida es eso… un constante caminar donde a veces no nos fijamos y nos estrellamos con alguien sin querer…

            ¿Qué sería de nosotros si nos tratáramos como Dios manda? Cuando comencé a tener compasión por mí casualmente podía tener más compasión para con los otros… y no digo que ya me convertí en una mujer compasiva y llena de amor y confeti y estrellitas… no, tengo mi genio y mi carácter explosivo y visceral y aún me paso de lanza pero repito: Somos humanos y en el camino del aprendizaje estamos.



            Pero volviendo al punto que ya no sé ni cuál es, es que de verdad y siendo sincera de más en este escrito que no sé por qué empecé o a dónde me lleva pero sí tengo la certeza de tenerlo atorado en la garganta desde hace tiempo, les comparto que hay tantas cosas que he aprendido tras haberme conectado con ustedes que podía pasar mi vida escribiendo sobre eso y no terminaría… pero he decidido que dentro de todo lo que he obtenido, hay ciertas cosas que entran en mi corazón y se instalan sin quererlas decir… y que sí, a pesar de escribir sobre hasta “el color de mis calzones” hay muchas otras cosas que viven sólo para mí y no, nunca las sabrán. J

            O a veces pasa que las saben después, ya que se evaporan junto con el sol… y tal es el ejemplo de lo que quiero decirles hoy y sí, en este párrafo llego al punto: He pensado en compartirles mis diez días después de haber terminado con mi novio. Por si no se acuerdan, hace poquito más de un año escribí durante un año los “cómo amanecí” (aquí hay algunos lectores nuevos y no les tocó pero la verdad me quedaron buenísimos, ja, me sentí chef hablando de un platillo).


-o-o-o-


            El caso es que la tradición comenzó porque mi mamá siempre me preguntaba ¿Gordita cómo amaneciste? Vaya, me caía como bomba eso. Me repateaba, me chocaba, de por sí no soy una “morning person” yo me levanto, me baño, me visto y a veces sigo dormida. Podría decir que me levanto de la cama pero despierto con el primer trago de café. Y ahora imagínenme de niña berrinchuda de unos nueve años, que se levanta con el pelo parado, lagañas, malhumorada por tener que ir a la escuela…

Imagínenme en ese mood y de pronto bajo a la cocina y mi mamá cantando música religiosa junto con la ayuda de una grabadora a todo volumen:

“Yo canto al Señor porque es grande….” – Cantaba mientras echaba un hot cake con figura de Mickey al sartén… - “Me alegro en el Dios que me salva…” era esa canción o muchas otras como:

“Hoy en oracióóóóón… quiero pregguuuntarr Señooooor… quiero escuuuu chaaar tu vooooz… tus palabras connnn amoooor….”  Y luego me veía que la estaba viendo y seguía:

“Ser como eres túúúúú… servidor de loooos demááás… dime cómo y en qué lugar, te hago falta más…” y yo fúrica le daba mis “bolitas” o “liguitas” y el cepillo y limones para que me peinara y todavía jalándome el pelo como si fuera el día más hermoso del mundo gritaba:

“Dímeee Señor en que te puedooooo serviiiiirrr….” Mientras me hacía una partidura que de entrada ya sentía que no estaba en medio y que después de que terminara ya sabía que iba a subir y corregirla. Dios, era todo un fastidio. (En ese momento eso pensaba hoy me dan ganas de llorar de pensar en bajar y encontrar a mi mamá así…). Pero tengo que decir y aceptar que esa escena me causaba mal humor y ya estando así venía la pregunta de siempre:

-       ¿Cómo amaneciste? ¿Cómo amaneció mi gorda pechocha? – Yo pensaba ¿Es verdad lo que me estás preguntando? ¿Quieres que sea completamente sincera?

Y es que es extraño, la verdad voy a aceptar que sé que por nuestras mamás tenemos muchos sentimientos encontrados, a mi me daba mucha ternura, muchísima, de que quería abrazarla y decirle “perdón soy la peor hija por tan sólo burlarme de tus canciones religiosas no lo vuelvo a hacer”. Y a la vez tenía coraje, es extraño lo que se siente por una madre, pero eso sí, jamás sentí indiferencia.



O me chocaba o lo amaba. Todo lo que hacía. Ja, que linda era. Y lo que más me da risa es que después nos convertimos en ellas de algún modo… les platico:

Justo ayer estaba en el gimnasio y quería correr los cinco kilómetros en menos de cuarenta minutos (no lo logré pero estoy en el intento) el caso es que mis canciones que me motivan son las siguientes:

1.     Hoy puede ser un gran día. De Joan Manuel Serrat (corro como gacela al escucharla)
2.     Dime Señor. De Mocedades.

Y muchas otras. El caso es que pensé: Si mis corredoras de las máquinas de mis lados escucharan lo que estoy oyendo les daría vergüenza y o se reirían de mí. Lo pensé porque yo tenía ese sentimiento hacia mi mamá cuando cantaba “Eran cien ovejas”.

Pero después pensé. “Y qué” y entrenándome para aceptarme a mí misma intenté que me valiera pero la verdad me quedó un porcentaje de importancia del “qué dirán” pero intenté superarlo subiéndole al volumen como ejercicio espiritual más que físico.

El caso es que, y si hay mamás aquí leyéndome presten más atención a este renglón: el caso es que todo lo que se me hacía ridículo de mi mamá hoy lo encuentro como una cualidad en mí.

No tienen idea de la esponja que somos de sus espíritus mamás. Y aquí se me derrama la primera lágrima de este escrito. ¡NO TIENEN IDEA!

El caso es que… hoy lo que más me hace feliz y mi papá sabe que eso lo incluye a él también, es hacerme llamar Lucía la de Flor (y Javier, pero típico que le digo a él en secretito). El caso es que, honro las acciones de mi mamá sabiendo que eran buenas, que cae gordo ver a una persona que amanece de buenas como ella, a mí me caía gordo y yo sé que a veces caigo gorda escupiendo confeti de felicidad desde la mañana porque hay lectores que me lo han dicho por inbox y me río porque me recuerda a la “yo de nueve años disgustándome con la alegría de mi mamá” así que los entiendo perfecto.



La vida es todo eso, pero, lo bonito de ella es cuando entiendes ciertos capítulos y para eso se necesita tiempo y aprendizaje. El caso es que, gracias a mi mamá y su pregunta del “¿Cómo amanecí?” es que un año entero escribí con ustedes las maneras que amanecía, unas muy graciosas, otras para llorar. Pero todas reales…

Y hace poco al ver mi archivo de Word un poco empolvado bajo el título “Los cómo amanecí acomodadillos” me dio ternura y lo abrí. Y Dios, reviví todos los días. Y aquí entran ustedes en acción… tengo dos opciones porque voy a hacer un maratón del cómo amanecí.

La opción uno es la que se me ocurrió primero: “Mis diez mejores cómo amanecí” aunque les soy sincera, no existe una mejor manera de amanecer que otra, me basé en los likes en Facebook que tenía cada uno pero al final de cuentas a mí todos me gustan porque fueron mis días.



La otra opción que se me ocurrió ayer fue que, de una manera extraña, cuando mi novio me cortó me inspiré hasta las nubes y más allá de los siete firmamentos. (De verdad que por algo los escritores tienen tanto drama en su vida, porque así les sale tanta cosa). El caso es que me gustaron los primeros diez cómo amanecí desde el día que lo escribí yo muy mona diciendo que la vida era padrísima y ese día me cortaron y luego el día siguiente que amanecí noqueada y no sabía cómo decirles y de pronto tuve más likes que cualquier foto de #noerapenal (que por cierto no era).


Aquí los dejo decidir a ustedes, sólo voy a hacer uno. El primero me gusta y pienso subirlos al azar porque para mí todos son ganadores (ja) O el segundo, que la verdad reitera dentro de todo ese dolor, que la vida sigue y que no podemos hundirnos porque alguien decide no jugar en el recreo con nosotros. ¡Por Dios que se vaya a jugar a otro lado y ya! No pasa nada, y esto confirma que el maratón del desamor lo viví intensamente antes de escribirlo. Se sorprenderán de la mentalidad de una niña con dolor hasta los talones y lo que escribe a pesar de ello, al menos yo me di crédito y pensé que sí se puede porque hay gente que me dice que el #MaratonDelDesamor estuvo padre pero que es difícil hacerlo y la verdad y no por nada pero yo lo hice. Y lo comprobé ayer que leí esos diez "cómo amanecí".

En fin, ¿Cuál de los dos prefieren? Avísenme y el lunes empezamos. Y gracias por leerme hasta aquí. Necesitaba decirles todo lo que dije. Estoy en vísperas de mi cumpleaños y estoy de algún modo haciendo el reporte anual. Ja.

Los quiero.
Lucía la de Flor.

martes, 1 de julio de 2014

MI CUMPLEAÑOS PASADO

El año pasado subí este post en mi cumpleaños, hoy que ya es el mes del cumple de su escritora favorita (ay que tiene) les posteo esta promesa que me hice de compartirme más este año y les digo con todo el gusto que sí lo hice, este año cumplí mi promesa de generar más amor por la vida... 

Y ahora con un poco de risas me pongo a leer lo que escribí y mi pregunta es ¿Si cada año conozco a las personas más maravillosas del mundo mundial y si cada año soy más feliz que nunca? ¡Que me espera este! JA. Dios, lo que llevo de enero para acá ha estado bomba y a como estoy ahorita y lo que veo en mi camino... la historia se pone mejor.

Gracias lectores.



Fue un año que describo como basto, tuve de todo, como pido los tacos, con toda la cebolla con toda la salsa con todo el queso con todo el chile. Dios mío tuve de todo, que divertida me puse, que risas incontables, de esas que te duelen el estómago y te haces pipí de la risa.

Un año de cosechas, muchas cosas que había sembrado florecieron y pues las junte todas, cada una de ellas… estuve llena de amigas, de abrazos, de amor, llena de amor. Dios mío ¿Cómo voy a agradecerte todo eso?

Conocí a las personas más maravillosas del mundo, me pasaron las sorpresas más bonitas y me reconecté con mi pasado que había dejado atrás porque pensaba que estaba lleno de dolor. Pero ¿les digo un secreto? Cuando al dolor lo llenas de amor y lo dejas reposar (como los sartenes sucios) al final te das cuenta de que no hay dolor.

Me reconecté con mi pasado, con mi niña interior, la saqué a jugar, la senté en mis piernas y le advertí que me había convertido en una mujer pero jamás dejaría de tener su opinión en primer lugar.

Vi de lejos el amor, pero lo vi, se pasó como un avión y mi niña interior y yo gritamos ¡Mira ahí va el avión! Ya nos subiremos después, le prometí, en uno que no vaya de paso. Entendió luego de unos meses pero volvió a sonreír.

Quiero gritar lo feliz que estoy, lo feliz que amanecí, lo llena de amor, repito, que estoy. Lo feliz que me siento por cerrar los ojos e imaginarme a todas las personas que me cuidan, son tantas y de maneras tan lindas que mi mamá debe de estar relajada en el cielo viendo cómo tengo tantas personas que me jalan las orejas o escuchan mis gueradas.

Este fue mi mejor año, lo declaro ante quien lea estas letras. Mis sueños se cumplieron y descubrí que es el verdadero comienzo de una misión. Cuando la felicidad llega de golpe te ahogarías si no la compartes. Quiero este año compartir la cosecha del año anterior. Regalar las cajas de jitomate, las del campo de rosas, las nueces, las cerezas, nada es mío porque a pesar que yo “la regué” jaja, nada en esta vida me pertenece.

Quiero agradecer, quiero subirme a una montaña y gritarle gracias a todas esas personas que yo creo que cada quién sabe de qué manera es, por todo lo que me ayudaron en el camino, mis amigas que siempre, siempre escuchan mis aventuras y fantasías y les dan sentido o me jalan las orejas cuando son demasiado irreales, pero generalmente, todas, todas me dicen que pueden ser real.

Fue un año muy divertido, vaya que lo fue, donde rompí esquemas, yo creía imposible estar al otro lado del mundo, nunca lo dije claramente pero era un trauma, yo me creía incapacitada para conocer París, para merecer Madrid, o para encontrar un poco de Lucía ahí.

Lo hice, sólo quise llorar al ver toda esa grandeza que siempre está ahí pero en ese momento coincidíamos. Me sentí tan pequeñita, no sabía que la torre era tan grande, me deleité con todo tipo de comida, que aunque fue inolvidable, y aunque los países que conocí están llenos de esa magia que siempre había soñado y esa arquitectura que me vuelve loca, al final, agradecí haber sido mexicana y volví a mi tierra con gusto.

Me despedí, este año me despedí de alguien que aunque la quería tanto, no tenía idea del pilar que estaba siendo en mi vida, un ejemplo de vida y un amor puro que nunca voy a olvidar y siempre voy a tener de ejemplo y ya estoy llorando pero vale la pena llorar en los cumpleaños de felicidad. A mi Tía Chero que me dio tanto que seguro me va a sobrar cuando reparta un poquito de ella también en las cosechas.

Exploto de felicidad en esta mañanita serena y con olor a lluvia, es mi cumpleaños, me digo en la mente, y con el alma llena de cosas que todavía no entiendo, me guardo las preguntas que todavía no se me contestan en el corazón para el siguiente año las contestemos juntos.

Me enamoré de la vida hace ya algunos años… y ¿cómo no voy a decirle que la amo? Por eso, sin ningún amor masculino en puerta declaro que mi historia personal debería de estar en el área romántica de una biblioteca, de una librería… porque como Romeo y Julieta, Elizabeth y Mr. Darcy, yo y la vida tenemos una relación más cursi y hermosa que cualquier libro de ficción.

Mis últimos gracias porque los primeros serán los últimos y fue en los primeros que pensé al escribir esto son mis lectores, lectores que se han hecho amigos, lectores que se han convertido en guías, lectores que me han sacado de mis tristezas, lectores que estuvieron conmigo cuando no “amanecía tan bonito” lectores que leyeron cómo se me agrietó el corazón hace tiempo y trataron con toda la vulnerabilidad que necesitaba mi situación.

Ahora les digo que este año quiero compartirme todavía más, no sé cómo le voy a hacer pero voy a pagar el precio porque el premio es muy grande. Mi misión este año es compartir. Pido a Dios la sabiduría y el amor para transmitirles lo mucho que quiero que sean felices, lo mucho que los ama la vida, porque este año, además de cumplirme alguno que otro capricho, mi misión principal es esa… ya coincidimos el año pasado pero ahora quiero compartirme.

Los amo del verbo aquí está todo lo que me han dado en estas letras que tienen un gran camino por recorrer… los amo porque a pesar de saberme pequeñita ustedes hicieron grandes mis detalles. Los amo porque no puedo no amarlos.

La vida me quiere tanto que me hace ver con amor a todo el que está a mi alrededor. Espero con todo mi corazón que este no sea mi año, sea nuestro año.

De regalo de cumpleaños pido que les llegue a ustedes la hora de también ponerse en las historias románticas como yo, que estemos en la misma sección, todos, toditos, enamorados de la vida.

Gracias por leer.