lunes, 11 de agosto de 2014

LOS MIEDOS YA NO ME DAN MIEDO



Los miedos van y vienen 
para enseñarme más cosas, 
para convertir mi área de 
oportunidad en mi 
zona de fortaleza...


Encontrarse a uno mismo es un viaje que dura toda la vida. Ya lo entendí, pero las veces que el “uno mismo “ se asoma y se empata sentimientos, corazón, conciencia, cerebro, razón y podemos vernos, es como presenciar un milagro, vaya que acomodar la vida para poder dejarnos ser es una tarea que además de que no termina, no es para novatos ni flojos.

Esta aventura es de guerreros ya que los demonios más grandes habitan dentro de nosotros y no en nadie más. Si descubrimos bien lo que pasa en nuestro interior descubriremos que “nadie nos está molestando” lo estamos permitiendo, nadie nos “engañó” o “defraudó”, sino que le depositamos valores que nos pertenecían sólo a nosotros. Cuando somos capitán y barco no hay confusiones, nos hacemos responsables de todo y dejamos que la marea haga lo suyo. Y la marea siempre que ve a alguien que le echa ganas, no le facilita el camino pero sí le regala un poco de magia.

No hay muchas opciones, si quieres ser feliz tienes que conocerte porque nadie ama lo que no conoce y sin amor no hay felicidad. El fin último y la tarea primera es penetrar en tu alma y hacerla estallar, encender el switch.

Sí, eso implica ver cosas espantosas, yo no les digo las mías porque se asustarían, sí, eso implica “dar nuestro brazo a torcer”, vencer orgullo y rencores y decidir lo que verdaderamente importa: vida, amor y paz, en mi caso.

Y sí, en el camino la regaremos y la culpa que viene tras los errores a veces es peor que el error mismo entonces ya sé, le voy a batallar… y sí, habrá piedras que nos encontraremos como cuando los albañiles están construyendo los cimientos ¿Cuánta cosa no encontrarán? Mi papá que construía carreteras se encontraba fósiles, tortugas… artesanías enterradas… ¿Qué más papá?

En el ser humano encontraremos heridas sin desinfectar, desamores, miedos, de todo. Si yo les dijera… si yo les contara… ¿Les cuento? OK pues.

Hace poco haciendo meditación me quedé dormida y me conecté con un miedo que tenía atorado y hasta probablemente exteriormente olvidado pero vivía adentro de mí y se los puedo describir tan claro que me sorprendería del poder de memoria que tienen los seres humanos para recordar y sentir a la perfección.

Estaba acostada en la cama de mis papás, tendría unos once o quince años pero a pesar de la corta edad se me estaba revelando algo: Lucía, tú no la vas a hacer en la vida, tú no eres como tus hermanos, tú no vas a triunfar, tú vas a existir y pasarás la vida remotamente, tú tratarás no sentir nada, tú no vas a ser feliz… ni en vida ni cuando te mueras… desearás morir cuando estés viva y no haber existido cuando te mueras.

Sí, eso pensaba en mi adolescencia, veía mi alrededor y me aterraba ser adulta: ¡Tenía pesadillas al respecto desde los 8 años! ¡No quiero crecer! ¡No quiero convertirme en un aburrido ser humano como lo son todos los adultos! Pensaba que mi infancia era el único pedacito de cielo que se me permitía tener en la vida.

No tienen idea de las pesadillas que venían a mi mente, me despertaba desesperada sudando y corría con mi mamá y cuando le contaba que había soñado con que era adulta, se reía, estaba muy cansada y pasaba la batuta a Kina la que siempre se levanta cuando alguien tiene pesadillas.

¡Kina no quiero crecer! ¡Quiero ser niña siempre!

Levanté a mis papás unas diez veces por el mismo motivo… después entendí que no había escapatoria y que yo a diferencia de los demás, iba a fracasar en esta misión. Mi vida iba a ser un desastre. Lo pensé lectores, lo creí incluso y vivir bajo estas creencias es verdaderamente aterrador y lo comparto porque no puedo no decirlo: No tenía ningún entusiasmo por vivir.

Yo no aguantaría pasar una tragedia porque no sé cómo se viven, seguro a la primera cosa que me pase voy a decaer, que tal que me da depresión, que tal que me enfermo… ¡Así pensé un año de mi vida cuando estaba pasando de niña a adolescente! Mi miedo a vivir era tan grande, tan inmenso, tan poderoso, que de algún modo sabía que lo único que me quedaba era ser fuerte y aguantar lo que estuviera escrito en mi vida.

¿Pueden imaginar a una persona pensando tanta cosa como esa intentando sonreír?

Y hace poco que hice meditación y me conecté con ese miedo lo reviví y anoté todas las ideas para que no se me olvidaran cuando desperté y se las escribo tal cual de mi block de notas:

Tengo miedo de vivir en general, de sentir, sé que yo no estoy destinada a ser feliz y tendré que fingir o a ver qué hago, pero sé sobre todas las cosas que mientras ese miedo habite en mí no voy a sentir otra cosa más que ansiedad y tristeza en el camino: “Yo voy a ser de las que se rinde en la vida”.

No soportaré muertes, no soportaré la responsabilidad que requiere ser adulta, no estoy capacitada para vivir como los demás lo hacen, sólo me queda aferrarme a mi miedo…

Para ustedes que me conocen por mis letras ¿No les es irónico lo que les digo? Yo estaba igual al despertar, recordé todo lo opuesto a lo que hoy pienso de la vida y me sorprendí de revivir lo que es sentirse de ese modo.

El tiempo pasó, no sé qué hice exactamente o tal vez lo sé perfectamente pero logré superar esa montaña que se veía tan invencible… ¿El secreto? Cuando te adentras a tu miedo más grande encuentras el antónimo del miedo y todo se convierte en un milagro… pero la clave está en adentrarte al miedo, traspasarlo.

Es por eso que a veces cuando la gente tiene miedo al rechazo a veces me río diciéndoles, tal vez es un gran rechazo lo que necesitas. Después de eso veo aquella persona dando conferencias de aceptación personal. No sé, estoy pensando en voz alta. Pero de tu miedo más grande curiosamente adquieres tu cualidad más fuerte, lo firmo donde quieran.

Es por eso que de pronto cuando ubiques un miedo en tu vida, no te preocupes tanto y no lo veas como a un enemigo… ahí adentro está el cofre de tesoro y la siguiente pista. Los miedos son mensajes que necesitan ser abiertos.

Si tenemos miedo a la muerte entonces hay que vivir de tal forma que cuando la muerte llegue te llegue en paz… dile a todos que los quieres y aprovecha cada segundo y la muerte dejará de aterrarte. O tal vez ese miedo viene del apego, del no saberte autosuficiente y capaz de entender que, se escucha muy cruel lo que voy a decir, pero nadie, ni yo ni tú, somos indispensables… y que si alguien te falta en su momento, nada ni nadie le impedirá a tu corazón seguir latiendo.

Si entendemos a la vida como un ciclo donde debemos de estar agradecidos por lo que coincidió en nuestro entorno en vez de estar llorando por lo que se fue, tal vez no sea tan necesario permitir que el miedo nos paralice.

Mañana podemos no estar. Mañana algún ser querido puede no estar y eso no es mas que una razón para agradecer que hoy estamos… no hay más… en esta vida nos vamos poco a poco desprendiendo de todo… hasta que quedemos sólo nosotros a la hora de nuestra muerte. Hay que confiar un poco más en el universo y dejar que este haga su tarea mientras nosotros hacemos la nuestra.

Y si el miedo no es la muerte, es el fracaso, te digo que no hay fracaso más grande que no intentarlo nada, el fracaso es un elemento muy importante para la gente exitosa. El fracaso es el desgarre que nos vuelve vulnerables y nos hace pensar que podrán quitarnos y ponernos cosas en la vida, pero el talento seguirá dentro de nosotros y esa capacidad para reconstruirnos existe como existe la generación constante de las células en nuestra piel… todo se va, cosas nuevas regresan. No es un fracaso eso, es parte de la vida.

Te caes, te levantas… ¿No es parte del día a día? Se te cae la taza de café, te limpias, te cortan, te enamoras, te da calor, luego te da frío.

Creo pensar que de alguna manera le hemos quitado crédito al universo, por algo el mundo es como es, por algo nacemos niños y luego nos hacemos viejitos y no viceversa, por algo es la naturaleza como es… uno como humanos tiene esos deseos de “me encantaría que no existiera el miedo” pero también por algo existe. “Me encantaría que nadie se muriera nunca” y también por algo morimos.

Hoy amanecí pensando en todo eso, un puño de ideas inconcretas en este universo de mi cabeza donde si no lo comparto a veces siento que me asfixio. Aquí están… mis pensamientos hechos palabras para decirte que si me ves como una persona feliz y alegre y todos esos confetis que reparto, yo también llegué a tener un miedo tan grande que pensé que nada de esto pasaría. Los miedos van y vienen para enseñarme más cosas, para convertir mi área de oportunidad en mi zona de fortaleza.

No quiero decir que soy una guerrera por el fin de que me des crédito, eso ya no me importa, quiero decírtelo para que entiendas que si el alma más blanda y más llena de miedo, aquella que aseguraba que fracasaría en este viaje de la vida puede ponerse de pie… tú que eres fuerte y una persona llena de energías también puede hacerlo donde quiera que estés.

No sé, de algún modo siento que si tú te enteras de mi manera de pensar a los quince y comprendes que me aterraba la vida, comprenderás que todos podemos pasar por cosas semejantes y que antes de declararnos muertos en vida, vale la pena agarrar una mochila, echar cosillas y caminar por donde más miedo te dé.

Por haber traspasado mis traumas y pánicos pasé de tenerle miedo a la vida a tenerle amor… es decir, todo se volvió exactamente lo contrario y con la misma intensidad pero para el otro lado… y cuando uno ya no tiene esos pensamientos, y cuando uno ya amanece con paz en el alma… Dios, es imposible no compartir este viaje con quien tenga uno a lado. En esta ocasión tú.

3 comentarios:

  1. Sabías que eres luz lucia?
    Este ha sido uno de mis favoritos, me recuerdas a cada momento que lo que siento no me ocurre solo a mi... Gracias!

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  2. Uyyy Lucia que mensaje, gracias por compartirlo, de verdad no sabes la manera que impactas, me encantó a transformar esos miedos en oportunidades, te envio un abrazo que rompa todos tus miedos.

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  3. En algún momento todos nos sentimos así, creo ! Y es tan hermoso voltear atrás y darte cuenta que lo lograste. Y cuando te acuerdas de tus mil millones de miedos no sabes como le hiciste para llegar donde estás. Se llama satisfacción. Pero esos miedos parece que vienen por etapas... por lo que me doy cuenta, porque ya superé mil millones y ahora tengo otros mil millones diferentes... jaja no sabía como lidiar con eso ! GRACIAS !!

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