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viernes, 21 de febrero de 2014

ABUSO SEXUAL: UNA INOCENCIA INTERRUMPIDA


Todos tenemos una noche oscura del alma, 
ese “algo” que nos abrió una herida que 
cerrada o no, nos define. Pero, se trata de lo que 
viviste, se trata de lo que hiciste con lo que viviste.




A veces me mandan sugerencias de temas y siento no poderlos complacer a todos pero hoy sí me llamó la atención la petición de alguien. Me pidió que hablara sobre el abuso sexual.

Yo pensé, independientemente del caso o de la razón por la cuál quiso que hablara de ello, pensé en el transfondo del tema, alguien te pisoteó, alguien lastimó tu amor propio… alguien te menospreció. ¿Cómo sobrevivir al ataque del autoestima? ¿Cómo volver a caminar? Independientemente si es abuso sexual, si murió alguien de la familia, si sobreviviste a una enfermedad, más allá del tema, está la historia que te hizo ser quien eres.

Y, como fiel creyente de que la vida es hermosa, si puedes abrir tus ojos un poquito más, ahí, en medio de ese terrible momento, está la invitación a ver la vida como una segunda oportunidad y a comenzar a responsabilizarte de tu historia sacándole el mayor provecho.

Nadie puede aplastarte al grado de intentar terminar con tu vida o auto destruírla día por día. Aquel daño no ha terminado contigo, ni lo hará, porque tu corazón sanará si lo deseas, si pones todas tus fuerzas y tu corazón en un plan de acción para sanar esa noche oscura del alma…



Aunque no lo crean y no hablo mucho de mi noche oscura en específico, hablo por encimita, de lo que significa para mí el dolor, de lo que me ha purificado haber vivido cosas espantosas, no es masoquismo, no le deseo mal a nadie, pero sé, que dentro de los días de espanto, hay un mensaje para ti, hay un mensaje para mí. Y con todo el derecho que me da saberme identificada con personas que han sufrido, les digo, que aunque puedan creer que lo que digo es inoportuno porque tienen la herida a flor de piel, me pongo de pie y les digo que sí se puede sanar, que sé lo difícil que es, a mi manera, querer desaparecer de este mundo tras tanto dolor concebido en una bomba nuclear que explotó directo en tu corazón, en el mío.

Como ya lo he dicho, no estamos solos y no podemos tratar solitos un tema tan importante. Pero, gracias a la era en la que nos tocó vivir, existe la ayuda profesional, angelitos que te guiarán de la mano porque es algo así como estar un poco ciegos y tener una trastornada visión de la realidad porque las heridas, cuando no están tratadas, nos hacen ver todo diferente, negativo, con ira… y peor aún, nos hacen despreciarnos a nosotros mimos y olvidarnos de lo que venimos a hacer a este mundo… y con esa creencia, nos perdemos de todas las oportunidades que llegan a nosotros o ni las vemos.

No hay momento ideal para sanar, hay que crearlo. No podemos solos, hay que buscar ayuda. A veces me ha pasado, que ni yo estoy en condiciones de aconsejarme, que necesito de mi prójimo y de ver a través de las personas que me quieren… créanme, no es mi afán hablar de mi dolor si no es por una razón: TE ENTIENDO MÁS DE LO QUE CREES.



Muchos me dicen que por qué veo la vida tan de color de rosa y a todo le encuentro lo positivo y por qué tengo tanto contentismo y esas cosas y les digo ya con agua en los ojos que precisamente porque trabajé mi herida personal pude ver todo lo que antes no veía. ¡NO PODEMOS ESTAR CIEGOS POR LA VIDA PORQUE LA VIDA HAY QUE VERLA TODA!

Y sanar una herida es todo un proceso que a veces a mí me ha parecido interminable… pero obtener el premio de ponerme de pie y alabar estar viva es mucho más grande que el esfuerzo que hice, eso lo aseguro. Es nomás cuestión de querer…

Es difícil abrir el cajón de los recuerdos que nos vuelven vulnerable… pero si no los dominamos no nos servirán de aprendizaje, serán un eterno miedo que nos perseguirá hasta el rincón más recóndito de nuestra existencia… ¿Quieres pagar el precio de vivir con miedo? No lo creo. No lo creo.

Eres más fuerte de lo que crees y por más dolor que exista en tu alma, no hay dolor que haya llegado a tu vida que no puedas sanar y convertir en tu zona de fortaleza, en tu misión de vida, en tu empatía con el mundo, en tu conexión con la vida…



Y específico en el tema de abuso sexual… confieso que es un tema sumamente delicado que a veces ni podemos comprender… cuando un monstruo toma posesión de nuestra inocencia duele, duele hasta las entrañas. Por eso a todas aquellas personas que han pasado por eso las llamo guerreros, guerreras, personas que tuvieron que enfrentarse a temas que la infancia no les quería presentar… pero así fue. Me pongo de pie ante alguien que ama la vida a pesar de haber vivido algo cruel… me levanto y le aplaudo a quien pudo sanar una herida tan delicada como esa. *Aplaude y se imagina alguien tras el monitor con agüita en los ojos porque se sintió identificado.

No te calles… grita… incluso groserías, pero no dejes que tu dolor te carcoma en el subsuelo de tus pies y te siga y te haga actuar con miedo o con agresividad porque tú eres alguien tierno, ¿lo sabes verdad?

No hay por qué no volver a confiar, incluso si tu inocencia se vio quebrantada, las piezas vueltas a unir son más fuertes que cualquier escudo protector que poseen las personas a las que no les pasó nada.

Mi único consejo es: Busca tu salud del corazón… la mereces. No puedes pasar tu vida siendo víctima de lo que te pasó… las víctimas no toman responsabilidad de su vida y por lo tanto no son protagonistas y no viven a través de su voluntad… y tú, y tu historia, merecen ser escritas por ti. ¿Cómo vas a hacer para generar tu final feliz? ¿Te vas a quedar en el dolor?

No lo creo… no lo creo. Si algo tenemos los seres humanos es la capacidad de "resiliencia" de trasnformar el dolor en amor, incluso en nuestra manera más íntima de conectarnos, al menos yo así lo siento contigo y el precio que pagué para que tú y yo estuviéramos así de pegaditos, aunque no fue algo que desee de primera instancia, valió la pena. ¿No te ha pasado así con alguien? Ah, y otra cosa muy típica en las personas que vivieron un dolor semejante: no te lastimes más tú sola, ya te lastimaron bastante.



Levántate… comienza… porque cuando cambias lo que crees modificas lo que haces y volver a empezar significa también: TENER OTRO FINAL.

A quien me escribió el inbox... espero haber servido de algo. Te recomiendo también leer: CAÍDA LIBRE... una historia de dolor muy personal donde curiosamente me enamoré de la vida.

http://www.lucialadeflor.com/2014/01/caida-libre-una-historia-de-amor.html


Oigan, ¿me mandan las frases que más les gustaron por twitter o facebook? Gracias.


lunes, 17 de febrero de 2014

DE LA MANO



Una de las “desviaciones” que ha tenido mi vida es que hice alguna vez a mi búsqueda de la pareja ideal, mi misión de vida. Y al no encontrar a ese “te one” no le hallaba sentido a nada, me consideraba en una eterna sala de espera…

Hoy pienso diferente, hoy me levanto y grito la devoción que le tengo a mi verdadera misión, que es contagiar al mundo mi amor por la vida: en las redes sociales, en el supermercado, en un café con una amiga, en el programa de radio y donde pueda… punto, no hay más. ¿Y la pareja? La pareja sigue siendo algo igual de importante que antes, la diferencia se encuentra en que es un compañero de misión de vida, no la misión misma.

Es igual de intenso y de sabroso, porque el amor de pareja se deja a un lado (no a un lado en cuestión de olvidarnos de eso, sino en cuestión a que sí, va a un ladito de nosotros caminando, compartiendo los mismos chistes, penas, buenas noticias, goles).



Es por eso que en este escrito me declaro fuera de la sala de espera y me muevo a la sala de recordar todo lo que vengo a hacer a este mundo, y después paso a la sala de la acción, porque no nací para estar estática por miedo al miedo y creo que tú tampoco.

Y no le resto importancia al amor, al contrario, quiero enamorarme de la vida a través de todo lo que existe, a través de alguien más por su puesto, enamorarse no deja de convertirse en una plena felicidad que no puede cuantificarse. Nada está peleado, todo va: DE LA MANO.

Por que es cierto, cuando un ser humano no hace lo que está destinado a hacer a este mundo no creo que sea feliz y al no serlo busca la felicidad en otra persona.

Pero para mí (en mi corta y humilde experiencia) la felicidad es saber que estamos en el camino a lo que venimos a hacer, en la situación que sea, en un bache, en una cima, es igual, porque de todas formas estamos ahí.

Me pasa de pronto que en mis crisis de identidad, de búsqueda, de encontrar respuestas, siempre hay algo que me deja tranquila: me siento en el camino. Ya si de pronto estoy pasando una mala racha no me importa porque sé que es parte del andar.






Así que dentro de mí y a pesar de todo no pienso detenerme. No quiero más una sala de espera y no quiero que el miedo interrumpa mi plan de acción, incluso pienso usarlo de aliado para crear una adrenalina, contar hasta tres y hacer las cosas empapada de él.



Así que hoy me pongo de pie después de tanto pensar. No conozco el camino porque no lo he recorrido, pero no por no conocerlo me niego a él: Vida, échame la mano que voy con todo.



¿Y el amor? El amor llega cuando amas… el amor te atraviesa iluminando todos los órganos del cuerpo cuando decides abrirle la puerta… el amor traspasa, construye, apoya tu misión. El amor no niega tu identidad, el amor llega para hacerte piojito, no para causar angustias… el amor llega para que recuerdes que cuando amas, esa es la recompensa aunque amar a ti te bastara.


El amor de pareja, el amor a tu familia, el amor a tu ciudad… el amor es un boomerang, aunque amemos desinteresadamente, todo se regresa de golpe y te retumba adentro y con ese motor no puedes no ponerte de pie y volver a devolverlo todo.

El amor que me han dado me pone hoy de pie. Contenta, sin saber qué onda bien del todo, pero con la certeza de que estoy en el camino y con ganas de devolver lo que me han regalado… todo lo que viene… va.



Recibe este escrito, es mi boomerang. Tómalo y lánzalo a quien más confianza le tengas, porque si algo he aprendido de la vida es que justo cuando se es más feliz no te basta esa felicidad individual, el deseo de compartirla viene adherido a la felicidad que posees y aquí es cuando el amor de pareja va a entrar a tu vida y el “the one” o la “the one” será quien esté ahí, en ese lugar donde te encuentras, a esa hora, con esas ganas adheridas de regalarle a quien está a tu lado, esa felicidad que no puede quedarse adentro de ti. Así todo está como tiene que estar: DE LA MANO.



CONCLUSIÓN: Hacer tu misión de vida te hace feliz y eso va de la mano con compartirla con alguien más. Gracias por leer.