lunes, 25 de agosto de 2014

MANZANAS VERDES CON SABOR A LIMÓN




Esta va para los Barba... En especial para mi hermano David que hoy es su cumpleaños...

Hay cosas que nos definen para siempre… A mí, ser hija de “La Chula”, los Jesuitas y La Huerta.

Ahí, en Morelos 104, en la ciudad de nombre de indio que le queman los pies, estaba el lugar perfecto, la tierra prometida para un niño de diez, “La Huerta de Doña Florita” a un lado de la Clínica.

Al escribir el tiempo se congela como charcos de su cancha de basket en invierno. Me veo contando los días para irnos… para subirme a la Suburban, de madrugada con mi almohada y mi walkman. Haciéndome la idea de dos días de camino, el Motel de Cuencamé…

Todo para comenzar a pitar cuando se ve la larga barda de la entrada, siempre pintada con candidatos del PAN. Primos en bicicleta corriendo detrás diciendo; “¡Ya llegaron los de Guadalajara!” Y yo preguntándome si así sienten las celebridades cuando llegan a un evento.

¡Dos meses!- Pensaba – Dos meses aquí, comiendo arroz con elotitos, entomatadas, tortilla recién echa, en los bancos de la barra de la cocina…

Tesoros escondidos, comer “winnis” en la azotea de Lalo. El Castillo de Blanca Nieves… el cuarto de mi Tío Quico… las misteriosas caballerizas abandonadas, la casa de Coyo… “Don che” y su impregnante olor… El “Bonis” Perro de dos metros con cara de león y manchas de tigre que me hacía temblar.

La sala prohibida… “El cuarto de atrás”, el viejo columpio donde cabían más de diez personas, la “cama elástica”… el frijol… rezar para que nevara… las historias que leía mi mamá en la noche.

Abandoné mi infancia como a La Huerta. Todo eso se lo llevaron fiestas de quince, cartas de amor y salidas a la Gran Plaza con Levis Blancos. Había quedado enterrado el lugar de manzanas verdes con sabor a limón… Pero una boda nos hizo regresar…

¿Cuahu… Cuahu… temoc? Una palabra tan complicada como volver. ¿Otra vez los lonches y quedarnos en el Motel de Cuencamé? No. Esta vez mi mamá no me pasaría el lonche en una servilleta húmeda. Ni escucharíamos música religiosa. Alguien ocuparía su lugar en el asiento, la suburban nos quedaría mas pequeña por caderas ensanchadas de cinco hermosas mujeres. Y los hombres y sus hombrudas espaldas rozarían nuestros hombros incomodando el camino.

Mi papá me dijo que invitara a mi novio en turno y yo entusiasmada comencé a aturdirlo como una niña chiquita con todo lo que había en el lugar…

“¡Es una Huerta enorme! Te pierdes si no tienes cuidado… al entrar hay una calle de tierra y a la izquierda está la cancha de basquet, que es como del tamaño de dos profesionales. Más adelante, el imponente tanque de agua… ha de medir unos once o doce metros… después, la alberca… casi olímpica. Más adelante el frijol… un camino en forma de…¡Frijol! Donde andamos en bicicleta. Dar la vuelta te toma aproximadamente cinco o seis minutos. En medio tiene un jardín, pero como tiene una barda de hierro forjado pues nadie entra, así que está bien verde. Si caminas unos cien pasos está la casa de Criss y Lissy… más al fondo la de Tía Kina… y al lado de la de mi abuela la de Lalo. Y si te adentras mucho entre los árboles de manzanas verdes con sabor a limón encuentras las caballerizas y la casa de Coyo, pero yo que tú no entro porque puedes perderte. La casa de mi Abuelita Flor es muy grande, así que yo te guío. El cuarto de Quico es para jugar escondidas. En el de las lavadoras,pelota, y el cuarto del fondo es como otra casa…”

El camino fue más o menos el mismo… porque aunque ya estábamos “grandes” teníamos la misma ilusión que cuando éramos pulguitas. Y eso fue lo que entendí cuando volví a toparme con aquella barda pintada del PAN, que era una pulguita…

¡Qué risa me dio al entrar! Fue un shock que no me dejó nada más que reir. Ahí estaba todo, eso no había duda… el frijol, el tanque, la alberca… ¡No faltaba nada! Es sólo que las proporciones… no eran las mismas…

- ¡Se encojió La Huerta! – Grité.

Segundos después entendí todo. Había crecido, ya no era lo mismo. ¡Que risa! ¡Mira el frijol! ¡El cuarto dónde tardábamos horas en encontrarnos cuando jugábamos escondidas! ¡Yo cabía dentro de este closet!

Todo se veía tan diferente. Y hoy, después de creo que siete años de no volver desde esa vez que metieron La Huerta a la secadora y se hizo más pequeña… Voy a ir. A encontrarme con lo mismo pero diferente. Ver gigantes a mis primos y diminuto el columpio… el Jueves… Otra boda me lleva a Cuahutémoc, Chihuahua.

Al pensar en que volvería me acordé de esta anécdota y pensé que tal vez así era la vida:

Cuando se es chica se tiene una visión tan distinta de las cosas. Yo planeaba la edad a la que me iba a casar en un jueguito que hacía en la primaria… encerrabas en un cuadro los años que querías tener y luego salían rallitas de ese cuadro y nombrabas supuestos candidatos, lugar de la luna de miel, dónde vivirías…

Miraba a los adultos y pensaba que ellos ya no tenían miedo, no se hacían pipí en la cama y eran fuertes y grandes ¡Como el tanque de agua! Pero al llegar a mis veintisiete me di cuenta que no soy ni imponente cual tanque, ni olímpica como alberca, ni doblemente profesional como la cancha de basket. ¡Dios mío! He defraudado a mi niña interior.

¿Cómo explicarle que no soy un superhéroe? Que no me han llamado para invitarme a salir y que no tengo ni el jeep ni un conejo…

Y ni cómo explicarle lo de la galería de pinturas que brilla por su ausencia y mi libro que sigue atrapado en “Word”. Que ya pasé hace años la edad que colocó en el cuadro de ese juego de primaria y que no soy tan grande como se imaginaba… sino pequeñita y fácil de recorrer… como el frijol.

No tengo dónde esconderme… como lo hacía en el cuarto de mi tío Quico… Y el hecho de que ella se haya dado cuenta me provocó el mismo sentimiento que viví cuando dimos vuelta a la derecha y con altas expectativas mire los ojos de mi novio que me preguntaba ¿Esta no es la super alberca que decías verdad? ¿Hay otra más atrás?

Noup… ya no había nada más. Ahí estoy… imaginándome frente a la niña… Con mi pelo suelto… bonita… como se lo prometí… excéntrica… como era ella… y mientras sus trensitas francesas engomadas me miraban… me puse roja… Ella se acercó… estiró su manita y yo me agaché. Me tocó los cachetes… reconociéndome… Levantó sus cejas naturales y sin decir nada me sonrió y después de la sonrisa… las carcajadas. Yo igual… nos reímos. Nos echamos en el pasto y me pidió que le contara mis historias de amor… cómo se sentían los cólicos y si mi mamá la cuidaría siempre.

Acostadas con los brazos como almohadas viendo el cielo llegamos a la conclusión de que la vida es muy graciosa, muy creativa y demasiado intensa.

¡Somos manzanas verdes con sabor a limón! Nunca vamos a terminar de madurar… y cuando tenga cincuenta voy a pensar en qué pequeña estoy… así como ahora me siento diminuta. Y tal vez siga sin mi galería y sin publicar mi libro… y llegue después a los sesenta… Si Dios me da licencia… y tal vez muera… y me convierta en la mermelada más rica del mundo… la que hacía Florita… con las manzanas verdes de su Huerta.


miércoles, 20 de agosto de 2014

SABOR A CIELO...



No, no es un fracaso detenerte 
en el tiempo para recordar que 
te amas aunque los demás te 
reclamen que estás ausente… 


es un milagro que debes permitirte
 las veces que sean necesarias para
 no olvidarlo nunca. 


Y los que lo han hecho 
saben que sabe a cielo.





A veces siento que voy caminando en arenas movedizas y cada paso me cuesta el doble, entonces recapacito y me repito que: 1) No es bueno comparar,  2) No es nada bueno andarse comparando.  Pero sí, a veces así me siento así porque veo que no se concretan cosas y luego uno tiene más sueños que planes de acción y cuando eso pasa nada resulta.

Entonces tocan a mi puerta, le abro y era la desesperación que se pasa a la cocina, se hace unas palomitas de micro y se sienta en mi sillón de la tele, si tuviera uno. Entonces me empieza a doler la pancita con punzadas de preocupaciones. Entonces le digo a mis amigas que necesito unas vacaciones, entonces dejo de ir al gym porque estoy cansada y se vuelve un ciclo donde no pasa nada porque estoy estancada.

¿Qué puedo hacer? Me pregunto en las noches…  son tantos proyectos y tantas opciones y tantos sueños que se me olvida que: 1) Existo, 2) La calidad de mi vida está por encima de mi mundo laboral aunque lo ame, 3) Al exigirme tanto termino por defraudarme siempre.

Pero después de tanto pensar y una colitis y gastritis que me hicieron tener una panza que parecía globo de gas (un centímetro más y hubiera flotado en el aire) descubro que necesito hacer una pausita. Y que probablemente al hacerla los demás vean que: 1) Es verdad esta niña está estancada. Pero yo pienso que no, que si las personas no ven resultados óptimos en tu persona por el hecho de hacer una pausa en tu vida, es sólo la noche que te cubre mientras haces tu siguiente plan y sí, tú y sólo tú sabrás que necesitabas ese respiro para volver a las andadas y que sí, aunque alguien vea una cosa tu te sabes la otra. Quien te quiera estará contigo siempre, en tiempo, en pensamiento o cerca de ti.

Pero volviendo a la situación de sentirme un barco sin rumbo me concentro y me pregunto: ¿Cada cuánto debemos de repetirnos de dónde venimos y quiénes somos? Le grito al mundo esa pregunta arriba de una montaña imaginaria… como si arriba Dios nos escuchara más pronto.

Entonces cierro los ojos y sólo respiro y me acuerdo cómo me gusta respirar y siento el aire y en él mando a mis preocupaciones a volar, encontrando en este enredo un poco de paz. Y es que, cuando uno decide evolucionar, rompe sus barreras psicológicas y al hacerlo nos quedamos frágiles… pero más libres. Creo que las personas libres son aquellas que no tienen miedo de sentirse desarmados, porque saben que las verdaderas armas vienen del interior y saben que no se deberían de llamar armas sino herramientas, porque al final de cuentas más que guerreros somos constructores y lo que muchos no saben es que la materia prima está en el alma.

Y dentro de esta meditación pensé: Al final de cuentas ¿Con quién tengo que quedar bien? Al preguntar eso comencé a tomarme en cuenta. Y es cuando mi niña interior sale de su cueva agradeciéndome la pregunta y levantando la mano y diciendo: Conmigo, con nosotras, tú y yo.

Doy un viaje al pasado, a lo que me hacía feliz, a la simpleza de ponerme una bolsa negra con un hoyo para sentir la lluvia y no mojarme con David mi hermano en la calle de La Guaira.

¿Por qué es que quiero comerme todo tan deprisa? ¿Cuál es la prisa en el ser humano? ¿Cuál es la prisa por crecer? ¿La prisa por conocer el amor de tu vida? ¿La prisa por estar en un futuro cercano y soñar en él olvidándote del precioso presente?

Dios, cuanta cosa.

Al volver a mí y recuperar mi voz interior descubro que en este mundo yo no hago para ser. Yo soy y por eso hago. Y esa enseñanza me costó el firmamento entero pero Dios sabe que la aprendí. Con ayuda claro, pero al final de cuentas me doy crédito por ello.

No nacimos para hacer para ser. Nacimos y somos y por eso hacemos. Lo explico: Amo escribir, pero no escribo para ser: reconocida, existente para ti o admirada de alguna manera. (Aunque debo aceptar que esta tentación tocó a mi puerta muchas veces y a la fecha tengo que encontrar la manera de domar a ese caballo salvaje) y así repetirme que: soy una mujer que ama escribir y por eso escribo, porque a través de las letras es una de las maneras en las que más me gusta proclamar mi amor por la vida.

Que existan consecuencias hermosas como ponerte una sonrisa es la cereza del pastel pero la causa primera es mi amor por lo que hago. Y soy y por eso hago no hago para ser.

Y bajo esta primicia me di un espacio de unos días… escribí cuentos para mí y vaya que los disfruté… abría mi ipad con el teclado que se pega y en el aeropuerto parecía como concertista de piano creando historias que no he publicado pero que abracé para recordarme una y otra vez cuál es la causa primera de mi amor por lo que me gusta hacer.

Y es que, dentro de este mundo extraño o no tanto, se mueven mis sentimientos en órbitas que tal vez nadie descubra nunca y dentro de la claridad con la que hablo y comparto mi intimidad aún así hay emociones que primero tengo que entender, vivir, antes de compartirlas… y habrá quienes me entiendan y habrá a quién defraude, y habrá de todo en la viña del Señor, pero dentro de este todo, existirá el respeto que tengo por mí y por avanzar a mi ritmo incluyendo un proceso tan personal que de pronto sólo necesita ser entendido y validado por mi persona.

Agradecí a la vida después de unas semanas poder respirar más lento… y comprender que, es chistoso porque parece algo egoísta y curiosamente es todo lo contrario pero para ser generoso con los demás necesitamos atender nuestras necesidades en todo momento para que esta “maquinita” que somos los seres humanos, funcione para ponerse al servicio de los demás, de otra forma y con una tormenta en mi alma no podría.

¿Qué me queda? Estar agradecida, agradecida porque con o sin tormentas he tenido gente que me quiere y que me tiene paciencia y aunque a veces por más que trate de explicarme y lo haga de las maneras más extrañas, cantinfleando y a veces con máscaras, de todas formas me entienden, de algún modo extraño siento que lo hacen siempre.

Hay tiempo de sembrar y tiempo de cosechar y tiempo de regar y ver que no crece pero luego tiempo de tomarle fotos a la primera ramita verde… Y yo lo único que quería era escribir cosillas para mí pero sobre todo, de lo que más tenía sed era de calmarme de la mejor manera que conozco: Leyendo un libro de John Green a la par de mi mejor amigo, mi almita gemela. Y leer juntos y contar nuestras deducciones y traumarnos con el libro y sentir que tenemos 12 años. Así que me di ese tiempo y ya siento como se va calmando mi pancita y ya siento como está dejando de llover… y ya siento cómo puedo volver a caminar.

No, no es un fracaso detenerte en el tiempo para recordar que te amas aunque los demás te reclamen que estás ausente… es un milagro que debes permitirte las veces que sean necesarias para no olvidarlo nunca. Y los que lo han hecho saben que sabe a cielo.

Eso no quita lo mucho que amo el mundo, que amo a las personas en general, que amo todo lo que me rodea como anuncio de cereal.

Hasta prontito y gracias por estar conmigo. Se siente.

Les comparto la canción que escucho cuando me siento desesperadita por comerme al mundo:


jueves, 14 de agosto de 2014

#AhoritaEsCuando VIAJO DE ESPAÑA A MÉXICO




Estaba tomando una sesión de fotos en el spa del Riu para la revista Quién cuando Paola, una amiga que conocí cuando ella modelaba y yo era peinadora y en ese entonces era la encargada del spa, subió las escaleras y me dijo “ven”.

Bajé y había dos españoles en el lobby. Me explicó que estos muchachones querían salir y “como yo sé de lugares para ir de fiesta” o así me catalogan sin razón jajaja, pues comencé a hablar:

Hoy es cumpleaños de mi hermano, podemos ir al mismo restaurante y de ahí vemos. Les dije. Andaba en friega, fachosa, de esas veces que piensas: Ay Lucía, ahí tienes tus pantalones nuevos que no estrenas porque no es un día especial y en el momento más simple es cuando desearías traerlos puestos.

Así conocí a Ricky. El otro español no llegó porque viajaba a su país pero Ricky llegó y se sentó en la mesa de al lado. Yo estaba embolada, resulta que mi hermano cumple el 25 de agosto, el mismo día que su novia entonces se festejan los dos y había una mesa para cada uno, otra mesa de mi familia, otra mesa de yo y mis amigas porque también se festejaba Gina otra amiga y luego al lado la mesa de Ricky pero sentados en mesas separadas nos fuimos juntando y me contó su vida, su historia de amor, y la feria de Sevilla con fotos integradas.



Para no hacer el cuento largo nos hicimos grandes amigos y ha venido a visitarme seguido – de hecho lo veré el sábado y estoy muy emocionada -.

Él ama a México, habla horas de él, le hago preguntas y me gusta porque muchas veces de afuera es donde se ven muchas cosas que nosotros no vemos o damos por sentado. Le pregunto mucho qué tienen de especial las mujeres de México pues dice maravillas y también sobre cómo ve él las relaciones y la forma de llevarnos como pareja, en fin, me ha ayudado mucho a conocer a mi país a través de alguien que está fuera. Así que le pedí ahora que estamos en el maratón de #AhoraEsCuando hay que amar a México con eso de que se viene el mes patrio, pues escribió un poco de cómo él experimentó a México y sin más rollo le paso el micrófono, de verdad, cuando lo leí, sentí como cuando tú vas a comer a otra casa y le dices a tu amiga los valores que ves en ella y tu amiga hasta te dice “¿Neta?” Muchas veces no vemos lo que tenemos por tenerlo todos los días, como el sol. Los quiero.


En España siempre me preguntan ¿Por qué México? ¿Por qué pudiendo elegir cualquier lugar del mundo siempre eliges México? La de este mes de agosto de 2014 será mi undécima visita a tierras mexicanas. Sin duda el hecho de tener amigos mexicanos que ya son como una familia para mí influye enormemente. No visito México como un turista sino como un “mexicano” más. Asisto a bodas, fiestas familiares, paso la Navidad en su casa... Pero al mismo tiempo mi mentalidad sigue siendo española y eso me permite ver el contraste.


Gastronomía, cultura, miles de lugares impresionantes. México lo tiene todo. Pero si hay algo que me hace volver una y otra vez es la sensación de que allí se vive la vida de otra manera. Todo el mundo trata de disfrutar de la vida al máximo con independencia de sus circunstancias. Es una sensación (muy personal por supuesto) que tengo en México y no tengo en España por desgracia.
Como decía, creo que la clave de todo esto son los amigos increíbles que he ido haciendo en México y que me permiten conocer el país a otro nivel. Precisamente una de las mejores experiencias que he tenido en México fue la posibilidad que me brindó mi amiga Lucía (Lucía la de Flor) de asistir a las Galas del Mariachi en Guadalajara el pasado año 2013. Teatro Degollado en Guadalajara, los mejores Mariachi de México, una mexicana guapísima e increíble como Lucía a mi lado y España como país invitado en esa ocasión. El sueño de un español amante de México (creo que ya me puedo morir tranquilo). Obviamente, las canciones españolas que interpretaron no eran mis favoritas. Eran canciones de Serrat, Mocedades, Raphael, etc. Pero son canciones que he escuchado en mi infancia y estando fuera de España uno no puede evitar que se le enchine la piel (se le ponga la piel de gallina decimos en España) al escucharlas. ¡Gracias Luchis!



En fin, necesitaría muchas más líneas para intentar describir (probablemente no lo conseguiría) todo lo que significa México para mí. Y espero que no suene a cliché todo lo que digo porque es totalmente cierto. Prueba de ello es que, como decía, en pocas horas tomaré el avión de nuevo en lo que será mi undécima visita a México y estoy igual o más emocionado que la primera vez. Y si nada lo impide, como es lógico, asistiré de nuevo a las Galas del Mariachi de este año para llevarme otro recuerdo imborrable de ese país increíble. ¡¡Viva España y Viva México!!





Hasta a los programas de radio de Paulo Orendain nos acompañó.




Para ver la misma experiencia de las galas con Ricky pero escritas por esta escritora que los quiere mucho, dale click aquí:


¡Hasta pronto hermosos!

martes, 12 de agosto de 2014

¡SER MEXICANO! #AhoritaEsCuando





Debido que se viene el mes patrio 
#AhoritaEsCuando me puse las pilas 
para compartir lo sabroso que es ser mexicano.


Típico, típico vivir dentro de tu núcleo familiar pensando todas las cosas que harías diferente, lo que mejorarías, lo que tú harías si tú fueras papá o mamá. “Cuando yo viva sola todo será más paiquen” piensas mientras abrazas tu oso de peluche esperando que pasen los años, pero luego, luego que eres mamá o papá o luego que sales a vivir sola o te vas de viaje extrañas cada centímetro de tu casa, el olor, los abrazos... la comida de mamá… cuando entiendes y valoras todo lo que tienes te das cuenta de que no te falta nada. Lo mismo me pasó con el hecho de saberme mexicana.

            Como todo adolescente quería comerme el mundo, quería salir y explorar, aprender otros idiomas, conocer gente de otros países, pero luego que vives entre la nieve de quince centímetros de Nueva York empiezas a extrañar uno de los mejores climas del mundo o luego que dices entre la gente nueva que conoces  “soy mexicana” y te sonríen preguntándote mil cosas sobre tu país, empiezas a decir lo maravilloso que es… y te das cuenta de lo que eres y lo que te rodea que te hace ser.

            Poco a poco lo hacemos consciente cuando escuchamos el himno nacional en un partido de fútbol y se nos enchina la piel porque venimos cantándolo desde que se nos cansaba la mano en honores a la bandera el primer lunes de mes mientras nos preguntábamos por qué no nos tocó ser abanderados.

            Desde que nacimos nos pusimos la camiseta y gritamos gol por México, esta es una decisión que poco a poco hacemos consciente cada vez que escuchamos mariachi fuera de México… cuando estamos en otro país y extrañamos los tacos y ¿Por qué no? Cada vez que le ofrecemos un caballito de tequila a algún extranjero.

            Ser mexicano ha tomado un nuevo significado por el esfuerzo de todos, por las ganas de ser mejores, de salir adelante y mostrarle al mundo un país lleno de riquezas.

            Es por eso que #AhoritaEsCuando podemos llenar de significado y revalorar el hecho de ser mexicanos. De identificarnos con esta nueva forma de vernos a nosotros mismos como los que luchan y ganan, los que hablan y son escuchados, los que se reúnen y logran un cambio.

            Llegó el momento de decir “Ahorita es cuando” como una nueva forma de celebrar este septiembre nuestra independencia y hacernos responsables por lo que hacemos y la aportación que le damos a nuestro país.

            #AhoritaEsCuando Los mexicanos sabemos que ser mexicanos es unirse, es divertirse, es apoyo, ser mexicano es hacer las cosas bien hechas. Y para ti ¿Qué significa ser mexicano?

Manda tu foto con el #AhoritaEsCuando a instagram @ahoritaescuando y repostearemos tu sentir y subiré otro post como este con los más paiquens.

Te invito a darle like a mi página de facebook especialmente para este maratón donde estaremos bien intensos con posts mexicanos. Un abrazo a todos.




Lucía Orozco
@lucialadeflor

Ser mexicana no es ver la vida color de rosa, es ver la vida de absolutamente todos los colores. Ser mexicana sabe a fraternidad, es de alegres ser mexicanos, es convivencia. Es creatividad, los mexicanos sabemos dar afecto hasta por los codos y llenamos de detalles cada rincón dejando huella a donde vamos. Sabemos como El Chavo tomar el lado amable de las cosas, echar chiste hasta de la muerte y reír de la vida hasta que duela la panza. Ser mexicano es tener un panorama original de la vida, es ser cachondo, atrevido y valiente. Los mexicanos cantamos al pie de tu ventana para que sepas que te queremos, no culpamos a la playa ni a la lluvia y cantamos aunque no tengamos trono ni reina ni nadie que nos comprenda.



Ximena Ayala
@ximenayala
Para mi ser mexicana significa que vengo de una tierra de colores, de lo posible, de la sin razón, del "al ratito", de que cuando quieres puedes...somos una tierra de guerreros dormidos. Mi fuerza viene del sol, de la luna y de la naturaleza ¡de México!...Mi alegría del limón, del aguacate, de las tortillas, los chapulines y el mezcal. Amo ser mexicana y mi trabajo se lo dedico a mi país.




Yasser Corona
@yasscorona
Mexicano para mi es, tener tan claro como se vive, tanto que disfrutamos la vida y disfrutamos la muerte.

Sofía Lascurain
@sofialascurain

Creo que ser mexicano significa muchas cosas, pero para mi es tener una personalidad en común, a los mexicanos nos gusta mucho la fiesta, somos alegres y optimistas al grado de decir chistes cuando todo va mal, nos gusta comer y somos muy familiares.



Fabiola R Acosta
@fabiolaraco
Ser mexicana es llevar un calor interno, un amor por la familia, por los amigos, por nuestra cultura. Significa tener ritmo y ¡saber gritar con orgullo! Significa valentía, por que no importa lo que digan YO SOY MEXICANA Y ¡NO LO CAMBIARIA POR NADA!


Alex Villegas
@llegaspacheco
Ser mexicano es gozar de la vida y hasta celebrarle a la muerte, es comer y tomar sin medida pero siempre invitando al de enseguida, es ser cálido como nuestro clima y colorido como nuestros pueblos y artesanías. El mexicano es tan alegre que hasta en la tristeza canta las del chente. Para mí eso es ser mexicano.






Fernanda Barba
@ferubarba 
Ser mexicana es ser alegre, creer en la familia, los amigos, celebrar nuestras tradiciones y no olvidar nuestra cultura. Tomar tequila y comer buena comida, ser fiel a la patria y eeeehhhh putooooo!


Gabriel Cibrián 
@gabcibrian
Significa orgullo y compromiso por demostrar y conservar nuestro origen y tradiciones en el mundo entero, enaltecer y disfrutar nuestra gastronomia y cultura , sus lugares y la belleza exótica que Diosito nos dió.




Margaret Palacios
@Margaret_pj
Para mi ser mexicana significa ser libre, saber perdonar... yo perdono y creo en el cambio... significa vivir con retos económicos y sociales, el mexicano se sabe cuidar de otros, desarrolla un instinto de supervivencia como el de casi ninguna nación, se hace trucha, poquito ventajoso, significa tener estomago resistente para comer en la calle de cualquier país, un sistema inmunológico buenazo, significa no tener miedo a ser uno mismo.. ¡¡¡Que al cabo nos vale madres como nos vean!!!



Álvaro Valadéz
@valadezalvaro
Ser mexicano para mi significa ser una persona llena de contrastes y mezclas tal como la realidad del país. Creo que los mexicanos tenemos grandes cualidades que nos hacen únicos como la calidez, la generosidad , alegría y al mismo tiempo grandes defectos como la apatía y la ignorancia. Ser mexicano me llena de orgullo pero por momentos también de coraje e impotencia al saber que la riqueza y bondad de este país no está a la altura de quienes a través del tiempo se han encargado de saquearlo. Sin embargo creo en el poder y la fuerza de su gente, creo que somos una raza "especial" que siempre sale adelante. El orgullo y la pasión del mexicano son únicos. En resumen, el verdadero mexicano es gente buena.



Nicole Chalita
@ Nikchalita
¡Ser mexicana significa un orgullo y una responsabilidad enorme! Haber nacido en un país tan hermoso, con tanta cultura, historia y tradición es un privilegio, lograr una armonía de vida, una mayor igualdad y respeto por todos los mexicanos ¡Es una responsabilidad! Mexico tiene todo y tiene la capacidad, gracias a su gente de llegar a ser mucho más, es cuestión de dejar atrás el malinchismo, la corrupción y el sentimiento de poder fregar al de alado, por que me salgo con la mía, y ¡Tomar responsabilidad de nuestros actos! De exigir un gobierno justo y actuar día a día con justicia, de promover el orden y predicar con el ejemplo, de dejar de quejarnos y actuar con orgullo siempre. Ser mexicano es la oportunidad de ser lo mejor de ti, ¡Siempre divertido! fiesta, tequila, mariachi y ¡La gente más amable del mundo!




María Laura González
@mariaglez7 @soypiedelimon

Para mi ser mexicana es ser una mujer apasionada , los mexicanos somos luchones, entrones, alegres. Ser mexicanos es ser parte de la abundancia de nuestro país y de nuestro mundo. Tenemos espíritu de luchadores incansables. Tenemos el reto de trascender como nuestros antepasados. Somos unidos cuando una causa nos llama y entregamos el todo por el todo.






Erick Sandoval
@ErickSandovalm
Si me dieran a escoger un país donde nacer siempre escogería México, porque tuve la fortuna de nacer en este hermoso país y para mi ser mexicano representa un orgullo, es un país que tiene un poco de todo, flora, fauna, cultura, religión, tradiciones y costumbres con un toque único y especial. No todo es color de rosa, pero a pesar de ser 3er mundista con carencia de educación y muchas cosas, tenemos una población en su mayoría cálida, alegre y muy unida pues no conozco una sola persona que no haya gritado ¡¡¡viva México cabrones!!! O un Goool en un partido de la selección jugando el mundial (jajaja!) México es claro ejemplo de que el dinero no compra la felicidad. Que es lo que más me gusta? El potencial inmenso que tiene el país para ser de las potencias mundiales, México es grande, pero sus habitantes lo son más, es tiempo de despertar y poner nuestro granito de arena. ¡VIVA MÉXICO! CA......




Paloma Gutiérrez
@palomagtzba
Ser mexicano es ser divertido, sentimental, creativo, fiestero, con buenos sentimientos y con un corazón enorme! Es tener tatuadas las canciones de "Paquita" , Alejandro y LuisMi, cantarlas en las buenas y en las malas! ¡Los mexicanos sabemos ser amigos! ....simplemente Ser mexicano es lo más padre que le puede pasar a una persona.

lunes, 11 de agosto de 2014

LOS MIEDOS YA NO ME DAN MIEDO



Los miedos van y vienen 
para enseñarme más cosas, 
para convertir mi área de 
oportunidad en mi 
zona de fortaleza...


Encontrarse a uno mismo es un viaje que dura toda la vida. Ya lo entendí, pero las veces que el “uno mismo “ se asoma y se empata sentimientos, corazón, conciencia, cerebro, razón y podemos vernos, es como presenciar un milagro, vaya que acomodar la vida para poder dejarnos ser es una tarea que además de que no termina, no es para novatos ni flojos.

Esta aventura es de guerreros ya que los demonios más grandes habitan dentro de nosotros y no en nadie más. Si descubrimos bien lo que pasa en nuestro interior descubriremos que “nadie nos está molestando” lo estamos permitiendo, nadie nos “engañó” o “defraudó”, sino que le depositamos valores que nos pertenecían sólo a nosotros. Cuando somos capitán y barco no hay confusiones, nos hacemos responsables de todo y dejamos que la marea haga lo suyo. Y la marea siempre que ve a alguien que le echa ganas, no le facilita el camino pero sí le regala un poco de magia.

No hay muchas opciones, si quieres ser feliz tienes que conocerte porque nadie ama lo que no conoce y sin amor no hay felicidad. El fin último y la tarea primera es penetrar en tu alma y hacerla estallar, encender el switch.

Sí, eso implica ver cosas espantosas, yo no les digo las mías porque se asustarían, sí, eso implica “dar nuestro brazo a torcer”, vencer orgullo y rencores y decidir lo que verdaderamente importa: vida, amor y paz, en mi caso.

Y sí, en el camino la regaremos y la culpa que viene tras los errores a veces es peor que el error mismo entonces ya sé, le voy a batallar… y sí, habrá piedras que nos encontraremos como cuando los albañiles están construyendo los cimientos ¿Cuánta cosa no encontrarán? Mi papá que construía carreteras se encontraba fósiles, tortugas… artesanías enterradas… ¿Qué más papá?

En el ser humano encontraremos heridas sin desinfectar, desamores, miedos, de todo. Si yo les dijera… si yo les contara… ¿Les cuento? OK pues.

Hace poco haciendo meditación me quedé dormida y me conecté con un miedo que tenía atorado y hasta probablemente exteriormente olvidado pero vivía adentro de mí y se los puedo describir tan claro que me sorprendería del poder de memoria que tienen los seres humanos para recordar y sentir a la perfección.

Estaba acostada en la cama de mis papás, tendría unos once o quince años pero a pesar de la corta edad se me estaba revelando algo: Lucía, tú no la vas a hacer en la vida, tú no eres como tus hermanos, tú no vas a triunfar, tú vas a existir y pasarás la vida remotamente, tú tratarás no sentir nada, tú no vas a ser feliz… ni en vida ni cuando te mueras… desearás morir cuando estés viva y no haber existido cuando te mueras.

Sí, eso pensaba en mi adolescencia, veía mi alrededor y me aterraba ser adulta: ¡Tenía pesadillas al respecto desde los 8 años! ¡No quiero crecer! ¡No quiero convertirme en un aburrido ser humano como lo son todos los adultos! Pensaba que mi infancia era el único pedacito de cielo que se me permitía tener en la vida.

No tienen idea de las pesadillas que venían a mi mente, me despertaba desesperada sudando y corría con mi mamá y cuando le contaba que había soñado con que era adulta, se reía, estaba muy cansada y pasaba la batuta a Kina la que siempre se levanta cuando alguien tiene pesadillas.

¡Kina no quiero crecer! ¡Quiero ser niña siempre!

Levanté a mis papás unas diez veces por el mismo motivo… después entendí que no había escapatoria y que yo a diferencia de los demás, iba a fracasar en esta misión. Mi vida iba a ser un desastre. Lo pensé lectores, lo creí incluso y vivir bajo estas creencias es verdaderamente aterrador y lo comparto porque no puedo no decirlo: No tenía ningún entusiasmo por vivir.

Yo no aguantaría pasar una tragedia porque no sé cómo se viven, seguro a la primera cosa que me pase voy a decaer, que tal que me da depresión, que tal que me enfermo… ¡Así pensé un año de mi vida cuando estaba pasando de niña a adolescente! Mi miedo a vivir era tan grande, tan inmenso, tan poderoso, que de algún modo sabía que lo único que me quedaba era ser fuerte y aguantar lo que estuviera escrito en mi vida.

¿Pueden imaginar a una persona pensando tanta cosa como esa intentando sonreír?

Y hace poco que hice meditación y me conecté con ese miedo lo reviví y anoté todas las ideas para que no se me olvidaran cuando desperté y se las escribo tal cual de mi block de notas:

Tengo miedo de vivir en general, de sentir, sé que yo no estoy destinada a ser feliz y tendré que fingir o a ver qué hago, pero sé sobre todas las cosas que mientras ese miedo habite en mí no voy a sentir otra cosa más que ansiedad y tristeza en el camino: “Yo voy a ser de las que se rinde en la vida”.

No soportaré muertes, no soportaré la responsabilidad que requiere ser adulta, no estoy capacitada para vivir como los demás lo hacen, sólo me queda aferrarme a mi miedo…

Para ustedes que me conocen por mis letras ¿No les es irónico lo que les digo? Yo estaba igual al despertar, recordé todo lo opuesto a lo que hoy pienso de la vida y me sorprendí de revivir lo que es sentirse de ese modo.

El tiempo pasó, no sé qué hice exactamente o tal vez lo sé perfectamente pero logré superar esa montaña que se veía tan invencible… ¿El secreto? Cuando te adentras a tu miedo más grande encuentras el antónimo del miedo y todo se convierte en un milagro… pero la clave está en adentrarte al miedo, traspasarlo.

Es por eso que a veces cuando la gente tiene miedo al rechazo a veces me río diciéndoles, tal vez es un gran rechazo lo que necesitas. Después de eso veo aquella persona dando conferencias de aceptación personal. No sé, estoy pensando en voz alta. Pero de tu miedo más grande curiosamente adquieres tu cualidad más fuerte, lo firmo donde quieran.

Es por eso que de pronto cuando ubiques un miedo en tu vida, no te preocupes tanto y no lo veas como a un enemigo… ahí adentro está el cofre de tesoro y la siguiente pista. Los miedos son mensajes que necesitan ser abiertos.

Si tenemos miedo a la muerte entonces hay que vivir de tal forma que cuando la muerte llegue te llegue en paz… dile a todos que los quieres y aprovecha cada segundo y la muerte dejará de aterrarte. O tal vez ese miedo viene del apego, del no saberte autosuficiente y capaz de entender que, se escucha muy cruel lo que voy a decir, pero nadie, ni yo ni tú, somos indispensables… y que si alguien te falta en su momento, nada ni nadie le impedirá a tu corazón seguir latiendo.

Si entendemos a la vida como un ciclo donde debemos de estar agradecidos por lo que coincidió en nuestro entorno en vez de estar llorando por lo que se fue, tal vez no sea tan necesario permitir que el miedo nos paralice.

Mañana podemos no estar. Mañana algún ser querido puede no estar y eso no es mas que una razón para agradecer que hoy estamos… no hay más… en esta vida nos vamos poco a poco desprendiendo de todo… hasta que quedemos sólo nosotros a la hora de nuestra muerte. Hay que confiar un poco más en el universo y dejar que este haga su tarea mientras nosotros hacemos la nuestra.

Y si el miedo no es la muerte, es el fracaso, te digo que no hay fracaso más grande que no intentarlo nada, el fracaso es un elemento muy importante para la gente exitosa. El fracaso es el desgarre que nos vuelve vulnerables y nos hace pensar que podrán quitarnos y ponernos cosas en la vida, pero el talento seguirá dentro de nosotros y esa capacidad para reconstruirnos existe como existe la generación constante de las células en nuestra piel… todo se va, cosas nuevas regresan. No es un fracaso eso, es parte de la vida.

Te caes, te levantas… ¿No es parte del día a día? Se te cae la taza de café, te limpias, te cortan, te enamoras, te da calor, luego te da frío.

Creo pensar que de alguna manera le hemos quitado crédito al universo, por algo el mundo es como es, por algo nacemos niños y luego nos hacemos viejitos y no viceversa, por algo es la naturaleza como es… uno como humanos tiene esos deseos de “me encantaría que no existiera el miedo” pero también por algo existe. “Me encantaría que nadie se muriera nunca” y también por algo morimos.

Hoy amanecí pensando en todo eso, un puño de ideas inconcretas en este universo de mi cabeza donde si no lo comparto a veces siento que me asfixio. Aquí están… mis pensamientos hechos palabras para decirte que si me ves como una persona feliz y alegre y todos esos confetis que reparto, yo también llegué a tener un miedo tan grande que pensé que nada de esto pasaría. Los miedos van y vienen para enseñarme más cosas, para convertir mi área de oportunidad en mi zona de fortaleza.

No quiero decir que soy una guerrera por el fin de que me des crédito, eso ya no me importa, quiero decírtelo para que entiendas que si el alma más blanda y más llena de miedo, aquella que aseguraba que fracasaría en este viaje de la vida puede ponerse de pie… tú que eres fuerte y una persona llena de energías también puede hacerlo donde quiera que estés.

No sé, de algún modo siento que si tú te enteras de mi manera de pensar a los quince y comprendes que me aterraba la vida, comprenderás que todos podemos pasar por cosas semejantes y que antes de declararnos muertos en vida, vale la pena agarrar una mochila, echar cosillas y caminar por donde más miedo te dé.

Por haber traspasado mis traumas y pánicos pasé de tenerle miedo a la vida a tenerle amor… es decir, todo se volvió exactamente lo contrario y con la misma intensidad pero para el otro lado… y cuando uno ya no tiene esos pensamientos, y cuando uno ya amanece con paz en el alma… Dios, es imposible no compartir este viaje con quien tenga uno a lado. En esta ocasión tú.