miércoles, 8 de octubre de 2014

#OctubreRosa

Muchas veces queremos ayudar a un ser querido que tiene cáncer y no sabemos cómo... nadie sabe sabiendo estas cosas, es por eso que con todo mi cariño les comparto lo que escribí para la revista Quién en #OctubreRosa: Una entrevista a un paciente hermoso que quiero con toda mi alma y abrió su corazón para contarnos cómo le gustaría que lo tratáramos... ¡Gracias chulo! #tusabesquieneres

Y en memoria a todas las heroínas que se encuentran venciendo el cáncer de mama en este #octubrerosa con toda mi admiración les dedico también estas letras.


¿Cómo estar al pie del cañón
cuando alguien tiene cáncer?
Lucía la de Flor y un soldado muy especial @lucialadeflor

A propósito de Octubre Rosa, Lucía tenía una misión: decirnos a través de su particular punto de vista qué hacer cuando una amiga tiene cáncer, cómo apoyar, cómo entender y esto fue lo que nos contó.


Octubre Rosa
Es importante que el apoyo sea incondicional. (Foto: Especial)
Una misión posible.
¡Toma esto Tom Cruise!
   
Hace poco conocí a un lector hermoso que tenía la llave de la casa de mis letras, y de cuando en cuando se instaló. ¿Cómo no lo vi antes? Con esas inmensas ganas de vivir. Nos conocimos porque me leía en el cuarto de un hospital y yo mientras escribía sobre mis banales frustraciones, él luchaba contra el cáncer entre otras cosas que hacen los adolescentes de su edad...

Cuando supe de su existencia inmediatamente nació la amistad. La comunicación día y noche fue inevitable, nos hicimos "besties", nos volvimos un solo equipo y con eso de que todo nos contamos le dije que tenía que escribir un texto sobre Octubre Rosa, el cáncer de mama y todo ese asunto que tiene que tratarse con la vulnerabilidad que requiere así que le pedí que me ayudara...

-       ¡Pareja! Tenemos una misión...
-       ¿Qué pasa soldado?
-       Me han encargado un texto sobre Octubre Rosa... necesito tu ayuda.
-       Estoy desayunando ¿Me esperas?
-       Entendido soldado.
Media hora más tarde...
-       ¿Qué pasó Lucía?
-       Es sobre el cáncer de mama, el año pasado hice uno sobre autoexplorarte pero ahora me pidieron que me enfocara en cómo hacerle cuando tienes un pariente con cáncer o cómo darle esperanzas a alguien que tiene esa enfermedad pero ¿Cómo voy a saber qué aconsejar si no sé lo que es tener cáncer?
-       Pero Lucía, no soy mujer y no tengo cáncer en el pecho.
-       Pero sabes lo que te hace sentir bien, lo que necesitas de los demás o lo que te gustaría escuchar que te dijeran... ¡Ándale!
-       Misión aceptada pareja.
-       Mándame un mail con todo lo que piensas. Y confía en mí.

Así lo hicimos. Más tarde mi "hermano menor" me mandó el mail. 
Lo que leí, a final de cuentas era un testimonio de cómo un paciente 
lucha contra el cáncer, aunque no fuera específicamente cáncer de 
mama y aunque sé que todos los casos son diferentes y cada uno tiene 
sus situaciones sumamente específicas, les comparto sus palabras... 
tal y cual las leí, esas que me hicieron entender de manera más simple, 
qué hacer cuando alguien cercano a ti tiene cáncer, cómo acercarte, 
qué decir, qué no decir... nunca estamos listos para este tipo de 
situaciones, pero siempre hay personas valientes que se atreven a 
decirnos cómo hacerle cuando no sabemos. 



Jen
Angelo Merendino retrató a su esposa Jennifer durante su tratamiento de cáncer de mama, siempre estuvo a su lado tratando de llevar una vida lo más normal posible. (Foto: Angelo Merendino)


Abrí mi mail y comencé a leer:

Hablar del cáncer es una tarea compleja, no sólo porque no es un tema común 
o que pueda tratarse a la ligera, al menos no para aquellos que han padecido o padecen aún esta enfermedad, ya que al escuchar esta palabra muchos la 
identifican y/o relacionan con un alto grado de mortandad...

Si tienes algún familiar o amigo que padece esta enfermedad  te preguntarás 
"¿Y ahora?" No te preocupes, es común que no sepas cómo actuar, 
sobre todo si nunca antes estuviste en esta situación.

Yo tengo cáncer y siendo sinceros, con el cáncer nunca se sabe, a veces 
reaccionas muy bien a la terapia, a veces no tanto y otras cuantas tienen que 
intentar otras formas porque de plano no está funcionando, pero también he 
tratado con muchas personas que lo han padecido, con los cuales he convivido 
en el hospital o en algunos otros espacios que solemos visitar, y he hecho 
grandes amigos, algunos se han curado y otros han fallecido, así que todo lo 
que diré será porque así lo he descubierto en su momento con ellos.

Es importante que sepas que no hay una fórmula mágica para 
tratarnos, cada cáncer es diferente, no sólo por el tipo que sea, ni 
por la etapa en la cual se encuentre sino porque cada persona 
reacciona diferente tanto biológica como psicológica y emocionalmente... aún así, estos son los consejos más importantes que 
te puedo dar si es que has decidido apoyar o acompañar a una persona que 
padece cáncer.




1.     Infórmate
Puedes comenzar por preguntar de manera sutil qué tipo de cáncer padece la 
persona en cuestión y de ser posible en qué etapa está, ¿Para qué? Es simple, 
aún cuando las personas con cáncer deben cuidar su salud más que otras 
personas, los cuidados que reciben son distintos y sólo si estas informado 
podrás ayudar de manera más eficiente, no es algo prioritario, pero conocer 
un poco más te ayudara a entender, y siempre es lo que las personas 
como nosotros necesitamos más de alguien externo... 
que nos entiendan.

2.     Reflexiona:
 ¿Cómo se siente dicha persona con el hecho de recibir ayuda?
Existen momentos muy difíciles para nosotros, algunos de ellos son al 
enterarnos del padecimiento o cuando no obtenemos buenos resultados
con la terapia, en los cuales podemos reaccionar de maneras muy variadas,
y muchas personas no nos sentimos preparados para compartir la noticia o
simplemente convivir con otras personas, algunos por miedo al rechazo, por
depresión o por inconformidad, ya que sin duda tu vida cambia radicalmente 
cuando padeces cáncer.

¿La ayuda que ofrezco es apropiada?
Algunas veces cuando las personas se enteran de que estamos enfermos sienten 
cierta obligación o extraña sensación que los induce a hacer cosas buenas por 
nosotros, pero cuando las personas no solían hacer eso antes se siente raro, muy 
raro, en serio, existen diferentes maneras de ayudar, así que considera cuales 
estás haciendo porque siempre lo has hecho y cuales no y resúmete a hacer 
aquello que nazca y no lo que crees que "deberías hacer".

¿Cómo reaccionará la familia de la persona con cáncer?
Piensa un poco en nuestros seres queridos, aún cuando seamos los mejores 
amigos y queramos estar todo el tiempo juntos (mayormente cuando se es 
adolescente o niño) nuestra familia también necesita estar con nosotros y 
debemos permitir que otras personas nos ayuden también (en este caso 
nuestra familia), además se cuidadoso con las atribuciones que tomas, 
porque la sensibilidad de todos está en su máxima expresión y podría 
resultar contraproducente que te involucres en cuestiones que la familia 
considere privadas.

Para todo lo anterior existe una palabra clave: "comunicación", con nosotros 
y con nuestros familiares.


Octubre Rosa
3- Se prudente. (Foto: Especial)


3.     Se prudente
Nuestros hábitos y necesidades cambian mucho a partir de que nos enteramos 
de la noticia, así que necesitaremos que tu ayuda sea flexible en tiempos y formas.

4.     Escúchanos
Lo que más difícil se les hace a las personas que se acercan a nosotros es actuar, 
no saben qué decir ni qué hacer cuando están con nosotros así que prueba 
escuchando, así podrás saber cómo nos sentimos y lo que nos gustaría hacer, 
estamos pasando por muchas cosas nuevas que podríamos contarte y quizá hasta querramos saber de qué nos hemos perdido estando en el hospital o en casa 
porque no nos será posible llevar la misma intensidad de rutina que antes.

5.     Observa nuestras reacciones
Aunque parezca que no hacemos nada; nuestros nuevos hábitos, tratamientos y condiciones de salud nos dejan exhaustos y aunque querramos mucho seguir con
la amena conversación o disfrutar más tiempo de tu visita a veces nos resultará imposible, no lo tomes como grosería o desinterés, mejor haznos saber que 
podremos contar contigo en otro momento.

6.     Apóyanos
La personas que padecemos cáncer necesitamos saber que las personas que nos 
aman están con nosotros, como antes y como nunca, una de las cosas que a mis 
amigos y a mí más nos gustan es sentirnos apoyados, no nos dejes sólos, es muy 
común que cuando estamos enfermos dejamos de hacer las cosas que hacíamos 
antes, yo dejé de hacer ejercicio, después ya no podía salir con mis amigos o iba 
pocas veces, así que al ausentarme, algunas de las personas que frecuentaba comenzaron a desaparecer de mi radar y poco a poco me fui quedando con unos cuantos amigos y mi pequeña familia y eso, quizá es lo más duro a lo que me tuve 
que acostumbrar...a estar solo. Para mí eso es lo que más acaba de una enfermedad 
o de estar en un hospital.

7.     Quédate con nosotros
Existen muchas formas, por ejemplo, llámanos de la escuela o del trabajo: 
Las horas laborales son los momentos en que más tiempo libre tenemos y que 
con menos compañía contamos.

Léenos un libro, cuéntanos chistes, cantemos canciones, veamos videos, 
comentemos las noticias, juguemos, muéstranos fotos, si es posible caminemos, 
sostén nuestra mano o simplemente veamos una película juntos.


Octubre Rosa
Jennifer Merendino. (Foto: Angelo Merendino)


8.     Se realista
No nos digas que todo va a estar bien ni hagas predicciones de un futuro maravilloso, 
es bueno que seas positivo pero antes que eso necesitas ser realista, no es lo mismo 
"te vas a curar y vamos a jugar futbol como siempre" que "vamos a echarle muchas ganas y voy a estar contigo para salir adelante y disfrutar nuestra amistad..."

Un amigo me dijo un día: tengo miedo de morirme y no porque la muerte sea peor 
que esto, solo que no sé cómo les van a decir a mis papás que me morí, es como la gravedad, tenemos puestas tantas expectativas sobre nuestros hombros que pesan, 
que nos dan miedo, nos preocupan, nos duelen. No todo lo que piensas que es mejor para nosotros es considerado igual por nosotros.

No le tengas miedo al silencio... es mejor que muchísimas palabras 
vacías que escuche tantas veces.

9.     No prometas
Todo en este mundo cambia y entendemos que muchas veces te resulte imposible visitarnos, traer un poco de postre, conseguir la película en DVD o se te olvidaron 
en tu casa, pero ahora más que nunca estamos llenos de expectativas y si no sucede 
sólo ocurrirá una cosa nos quedaremos con el vacío.

10.     Trátanos como antes
Quizá no podemos hacer las mismas actividades, pero seguro nos sigue gustando 
la misma persona, o yéndole al mismo equipo, escuchando la misma música y
también queremos contártelo y que nos cuentes...

11.    Se creativo
Quizá la respuesta más común a la pregunta "¿Cómo has ayudado a  alguien que 
tiene cáncer?" Es: "Lo visitaba en su casa o el hospital". ¡Hey! ¿Dónde quedó la creatividad? Muchos de nosotros podemos ir al cine, al parque, a comprar un libro, 
nos puedes llevar al tratamientos al hospital, acompañar a misa, ver el juego de los Steelers (aunque pierdan), visitar alguna exposición de arte, ir a comprar, todo se 
trata de una cosa: COMPARTIR.


Octubre Rosa
Octubre es el mes en contra del cáncer de mama. (Foto: Getty Images)


¿Qué sí hacer?
VIVIR EL AHORA.

Si quieres pensar en el futuro...comienza por mañana. No hagas planes de tomar 
el té cuando sean viejitos o jubilarse juntos, puedes hacer planes, pero deben ser 
en un futuro cercano, como tomarnos una nieve en cuanto haga un poco de calor 
y sorprendernos con un helado de cono, eso de verdad lo apreciamos...

¿Qué no hacer?
  • Alejarte, eso nos duele muchísimo.
  • Tampoco nos digas que"seguro podremos soportarlo"a veces se siente como si dijeras,"es justo que te pase"o"no te quejes que no es para tanto".
  • Procura no hablar mucho de nuestra apariencia, puedes verte muy cruel o por el contrario un halagador mentiroso.
  • No nos cuentes historias tristes.
  • No te la pases hablando sólo de tu vida.
  • No digas "sé cómo te sientes", porque en realidad no lo sabes.
  • No digas"no sé cómo le haces para..."a veces puedes maximizar las cosas.

Si tienes la intención de regalarnos algo estas son algunas cosas 
que podría sugerir:
  • Certificados de regalos: los tratamientos son costosos y algunas veces podría ayudar a comprar lo necesario o algo que nos guste.
  • CDs de nuestros artistas favoritos o un mp3 con canciones que sepas que nos gustan.
  • Películas y libros (preferentemente evita las historias tristes).
  • Revistas interesantes.
  • Postres.
  • Gorros o bufandas.
  • Pijamas nuevas.
  • Un diario.
  • Juegos de mesa.
  • Manualidades.
  • Almohaditas.

Pero sobre todo, lo que más necesitamos es saber que nos quieres a pesar de todo.

Espero les haya gustado este artículo de Octubre Rosa... y ¡Hey! Soldado, misión cumplida.

Puedes seguir a Lucía en redes sociales.
Instagram: @lucialadeflor
Facebook: www.facebook.com/LuciaLaDeFlor 
Webpage: www.lucialadeflor.com

DÍA SEIS.




Amanecí y me estoy descarapelando… y me sentí como las vívoras que mudan de piel… no me gusta compararme con una vívora pero sí con el hecho de la transformación, el abandono de pasados hábitos y la búsqueda de lo que siempre está ahí pero nunca lo vemos clarito: nosotros mismos. 

Y es que en el día nos transformamos en tantas personas diferentes o sin querer un trabajo puede definirnos o una pareja o lo que sea y de pronto ¡Ups! ¿Dónde quedó Lucía? No hay mejor regalo que haberme conocido así que no puedo canjear eso por un modo de vida que me aleje de mí. Jamás. 

Y lo peor es que a veces esos cambios son tan pequeños que si no ponemos atención de un modo muy particular – me acordé cuando acercaba la oreja de niña para escuchar a las hormigas – si no estamos al “pendiente” de nosotros no nos daremos cuenta cuando algo más ocupe nuestro propio lugar. El miedo por ejemplo a veces entra a tomar posesión de nuestras decisiones, la desidia, el estar en tu zona de confort, la costumbre, o peor aún, el amor pero no el propio. Es bonito amar, es extremadamente maravilloso y transforma de una manera gigantesca y “in a good way!” Pero el amor jamás debe anularnos. Una madre no puede – por más que ame a su hijo más que su propia vida - dejar de ser ella para dar todo el amor que pueda. 

Si deja de ser ella se agota la fuente de amor y entonces la codependencia entra al ataque, de igual modo una mujer no debe dejar de ser por un hombre o viceversa. Ceder, sí, ceder hasta el extremo y dar todo lo que tengas porque total somos un equipo ¿Pero dejar de ser? Mmm yo creo que no. No le conviene ni a él o a ella ni a ti porque en primera instancia se enamoró de eso que eras y si pronto como artesano quiere hacer una obra diferente sobre tu obra estaremos teniendo un problema de identidad si lo permitimos. 


Y no sé por qué relaciono todo esto con estarme descarapelando, tal vez me estoy quitando una capa que ya no era mía, que “ya fue” y en esta nueva yo me volveré a encontrar con la cosa más hermosa del mundo. ¡Yo misma! Y en este nuevo encuentro me defenderé de las posibles formas de anulación hacia mi persona y creeré en ella porque ella soy yo y nadie más.

¿Qué cosas crees que te anulan a ti? Que en primera instancia no es que quiera culparte pero nosotros lo permitimos. Piensa eso y después múdate de todo eso, y acuérdate de las cosas que te definen y que son como tu duvalín, no las cambias por nada. Y entonces busca alguien que quiera estar al lado tuyo y maximisarlas. Con s de “super maximizarlas” ja! Los amo ¿Cómo amanecieron?

martes, 7 de octubre de 2014

ALMA CONGESTIONADA

-       

ESTADO CIVIL: APRENDIENDO A PINTAR CON UN NUEVO COLOR.




- ¡Lucía! ¿Dónde estás? ¿Por qué no contestas el teléfono? Te estamos buscando desde hace dos horas.
-       En el parque papá, meditando.
-       ¿Otra vez? ¿A qué hora llegas? Mínimo avísame que no vas a contestar.
-       Ya voy no me tardo… *se suena los moquitos.

Y así me hablaba mi papá algunos días que me desaparecía de casa y estaba a las once de la noche acostada en el parque de La Madre de Dios…pensando… intentando imaginarme un panorama bueno para mi futuro o tratando de averiguar qué me tenía con el alma “congestionada”.

Me aislaba, no quería oír voces de nadie ya que las mías eran demasiadas y suficientes. Y como ni yo entendía qué me pasaba pues menos podía explicarme a alguien más así que el parque y yo pasábamos horas juntos.

Dios… qué días, era una niña muy confundida, qué bueno que ya no tengo tanta saturación en mi cerebro… pensaba hace días. Y “toma chango tu banana” que de estar muy bien y feliz y contenta y con la vida “clara” me volví a sentir con la necesidad de echarme en el parque. Y es que ¡no sé qué tengo! Pero tratándolo de definir para darme un poquito a entender podría decir que tengo el alma congestionada.

No sé tal vez tengamos un ciclo interno y cada cuando hacemos un recuento de los daños, he sacado mis fotos de niña y mis diarios y los veo… he pensado mucho en mi pasado y lo recuerdo y no sé… me siento otra vez confundida y no sé de qué.

No tengo un problema aparente, de hecho mi presente parece bastante complaciente con esta güera que de pronto se siente perdida sin estarlo. Medito mientras me lavo el pelo por qué tengo un dolor en el estómago, por qué me siento nerviosa como si algo malo estuviera pasándome o por qué no me agarra el simple y me río como antes…

Estoy introspectiva analizando algo que no sé qué es…

¿Por qué me pasa? ¿Qué lo detonó? Antes detecto perfectamente un bajón así porque: corté, algo me salió mal, perdí algo, no sé… una mala racha, pero al verdad es que no tengo nada.

No corté, nada me salió mal, y no perdí nada…

Necesito no desesperarme por no saber qué es lo que me pasa y requiero en primera instancia reconocer que si necesito un espacio la primera que debe dármelo y la custodia de ese tiempo que no debe ser interrumpido soy yo, y si no lo hago nadie lo hará… hay tantas cosas en el mundo que me sacan de mi concentración que podría ignorar lo que me pasa y comenzar a complacer a los demás como lo hago automáticamente…

No quiero eso para mí. Aunque me duela que esconderme sea motivo de reclamos por mi ausencia la verdad es que como le decía a mi papá por teléfono diré “Estoy meditando en el parque porque tengo el alma congestionada…”

Es difícil que las personas entiendan un comportamiento que ni yo misma puedo catalogar así que entiendo a quien no me entiende.

Son acomodos de las capas tectónicas, es la recapitulación de algo, es el conteo de votos, es el veredicto de alguna situación… es algo por lo que pasamos todos.

Un bajón de la marea, un día nublado, un misterio por resolver… una fase… una etapa, un algo necesario que por algo nos pasa.

Y sí, eso puede modificarnos el carácter poquito y hacernos sentir de maneras que en el pasado experimentamos y que reconocemos como enemigas ya que nos hacen volar para abajo… pero ¿Qué acaso un pajarito va a distinguir lo bonitas que son las flores desde arriba?

Ni a olerlas ha de alcanzar… así que en este rinconcito de donde les escribo y me abro porque son las primeras cosas que me salen del alma les digo que: Tengo claro que no tengo claro lo que siento. Y está bien, y respeto cómo me siento, no me aflige porque no ha habido etapa de mi vida donde no haya sacado algo bueno de ella y que al final lo agradezca y termine diciendo “si esto no me hubiera pasado no habría hecho esto o aquello…”

Así que cada situación está a mi favor y de cada cosa saco una ventaja, una herramienta, un nuevo color para pintar...

Así que me alío al tiempo y lo dejo ser sin impacientarme por reírme de un chiste de nuevo o poder describir mis sentimientos … “mespero” porque estoy intentando escuchar un mensaje de algún lado… me quedo quietecita porque de cuando en cuando siempre lo he necesitado y si me andan buscando como mi papá les digo “Ya voy, estoy meditando… no me tardo.”


DÍA CINCO.



Amanecí…el cómo lo haya hecho no influye en la buena noticia de amanecer y es que a veces damos tantas cosas por sentadas. 

En este mundo un porcentaje de seres humanos no amanecieron o no van a anochecer… nosotros estamos aquí, mal que bien, sin bañar o sin haber desayunado todavía (o las dos cosas en mi caso). 

Y de pronto se me dibuja una sonrisa. ¡Ja si me bañe pero el pelo no! Y siendo extremadamente sincera, pienso en cosas raras, me duele la panza, pero como cualquier mala racha me preparo para estar mejor. Tal vez no cuando yo lo piense o cuando desesperada diga que ya quiero estar feliz como antes, sino que tal vez, como la película de Sex and the City, voy a reír cuando algo realmente gracioso pase. ¡Ja! Eso le pasa a Charlotte por desconfiar de la comida mexicana. 

Desconfiar, algo que no debes hacer cuando no tienes nada, porque ¡Oigan! Si la esperanza muere al último estamos bien pase lo que pase. El problema es que creemos que las cosas se resuelven de la manera que nosotros pensamos, como si nuestra vida fuera un libro y lo lógico sería que tal o cual terminaran juntos o que ella consiga lo que soñaba, es raro pero en la vida no es tan predecible nada de eso. 

Otra vez no sé qué estoy diciendo, el punto es que hay una pregunta que últimamente me ronda en la cabeza. ¿Vives o existes? Yo no me conformo con existir. Y en esta búsqueda de sentido a mi existencia me conecto contigo diciéndote cosas que tal vez no tengan sentido pero últimamente nada lo tiene -en mi caso-. 

Eso no quiere decir que mi capacidad de ser feliz se ha reducido y de ahora en adelante escribiré cosas raras como esta, yo creo que al contrario y me da gusto poder tocar suelos para después levantarme y compartirles cómo lo hice no para ser su ejemplo sino para que vean que sí se puede. 

Es más fácil subir una montaña con un instructor o alguien que ya tuvo la experiencia y te dice “aquí te vas a sentir de la fregada pero luego pasa…” O no sé, estoy tratándole de encontrar algo bueno a todo y este todo que no está tan bueno me está costando trabajo… pero soy de las que se atreve a quitarle las primeras dos letras a la palabra imposible así que ante toda esta enredadera termino estas letras enseñando los dientes, con una sonrisa triste y sincera, y aquí y en china eso es vivir no solamente existir así que ¡Viva este día!. ¿Tú cómo amaneciste?

viernes, 3 de octubre de 2014

DÍA CUATRO.



Amanecí pensando en el tiempo. Esa cosa que inventó el hombre que siempre ha existido, entonces pensé en mí ¿Qué porcentaje de tiempo pertenezco al tiempo? Soy sólo un soplido… el tiempo ha visto dinosaurios, guillotinas, bailes de salón, guerras mundiales y yo soy sólo una entre millones de personas que existe hoy. Es por eso que la palabra coincidir adquiere su sentido más profundo. Aquí estoy yo, aquí estás tú y más allá que la distancia el tiempo es en lo que era menos probable que coincidiéramos. ¡Pero lo hicimos! 

Después pensé en que el tiempo ha de ver todo fugaz… “Ah Lucía ya se le cayó un diete, ah ya se enamoró, ah ya está sola otra vez, ah ya publicó un libro…” Para el tiempo es tan corto lo que pasa que ni alcanza a tener sentimientos al respecto. 

Pero para mí es tan relativo, un beso puede ser eterno, una risa de mi sobrina sigue existiendo aunque ya sea adolescente y seguro el amor de mi mamá que aunque esta en el cielo sigue estando eternamente presente… 

Entonces el mismo tiempo que es inventado por el hombre es visto de las maneras en las que el hombre así lo desea… Y mientras tal vez yo estoy viviendo de día, para alguien que me lee ya es de noche… y para alguno hoy serán 24 horas, para mí doscientos pensamientos divididos en fracciones infinitas. 

Recuerdos que van y vienen, tiempo que quieres regresar, pero en todo este reborujo que amanecí pensando… opino que ahora que sabemos que el tiempo es valioso por su irrepetible cualidad, fíjate quién quiere pasarlo contigo y a quién le da igual. Porque en la suma de los días, quien te acompaña es quien en todo ese embrollo de improbabilidades de haber coincidido, al encontrarte, contigo su tesoro más valioso quiere gastar… 

Yo por mi parte agradezco que en este momentito coincidieran con esta güera que nació en su época para hacer este tipo de cosas que a veces no entiendo pero sé que de algo sirven ¿Tú cómo amaneciste?

DÍA TRES.



No les ha pasado que se despiertan y dicen ¿Y ahora qué? Así amanecí. ¡JA! amo hablar con ustedes, porque me he dado cuenta que puedo ser lo más sincera posible y no se van a burlar de mi lado vulnerable y es que estos días ¡Uff! Han sido como si estuvieran en un gym y el entrenador te dice “otros 50 más y te estoy viendo” Y ya no pueden más. 

También su escritora (¿favorita?) se cansa, quiere maldecir, quiere llorar y no entiende nada, por eso se levanta diciendo ¿Y ahora qué hago conmigo? En fin, sólo quería compartirles mi dark side… *Empiezo a respirar como Dark Vader... jajajajaja. 

Es bien padre por eso liberarte y ser sincera… justamente antier alguien me preguntó cuál era mi fórmula para salir de los tiempos difíciles. Contesté muy rápido y es que tengo tres claves secretas que las comparto:

1.- Nunca te dejes de amar – si no ya valimos -.
2.- No pierdas las esperanzas en los días felices… y sobre todo:
3.- Acepta que no puedes sola y pide amor. ¡Salen más de 450000 millones de amigas al rescate lo juro!


Y agrego una cuarta clave, me lo dijo un niño que quiero con todo mi corazón, él me dijo:

Lucía, escúchame y escúchame bien: Si en alguna parte del día sientes que todo va mal, que estás pasando un momento “no favorito” pero descubres que tienes un 1% de posibilidades de ser feliz… sólo un 1%.... prométeme que lo tomas. Prométeme que te aferras a ese uno por ciento y lo tomas.
 

Cuando me dijo eso yo era eternamente feliz entonces me reí pensando que sí, que iba a ser muy fácil. Hoy canjeo mi cupón… 1% here i blonde! ¿Tú cómo amaneciste? No me digas nada ni me preguntes nada que estoy sensible pero dime, ¿Cómo amaneciste? ¿Hay alguien que también quiera tomar su 1%? Avíseme y lo hacemos juntos.

jueves, 2 de octubre de 2014

HOY ME SIENTO BLANDITA


A veces mis pasos no son tan firmes… a veces tiemblo… a veces me dan ganas de hacerme invisible…

Y es que uno toma un papel de positivismo arraigado tan fuerte que pareciera que no tengo oportunidad para sentirme triste, abatida… y todo eso está en mi cabeza, nadie me está diciendo nada yo solita me presiono y trato de que lo que digo sea verdad y que mi estado de ánimo lo corrobore, pero ahora comprendo que los días son de colores… amarillos, grises, negros, un día con negro y azul, otro de morado y verde… otro violeta con naranja…

La vida no viene con un camino amarillo como Dorothy para seguir. Pero sí tiene bosques encantados y tenebrosos y sí, a veces sí se siente que nos llevó un tornado a otra parte…

Hoy quiero decirles que soy blandita. Y que no pienso hacerme dura para protegerme, que más bien en esa situación de blandita a veces me escondo porque necesito desparramarme…

Si a veces ni yo me entiendo no espero que lo hagan. Sólo quiero decir que mis pasos no son tan firmes y que mis rodillas tiemblan de repente. A veces tiembla mi voz y me carcomen los recuerdos… A veces calladita quiero decirte todo con tan sólo tocarte la mano…

A veces tengo ganas de que entiendan mis silencios… o a veces sólo quiero que existan, independientemente de todo. Y sí, soy blandita… vengo en un paquete extra sensible y de pronto necesito ponerle un letrero de frágil para que no me lancen tan fácil al vacío.

DÍA DOS.



Que miedo da el futuro, me aterra, me llena de inseguridad, y sin embargo, creo que lo amo. Al amarlo todos los días pienso en él, en qué puedo hacer por él, en cómo puedo ayudarle a mi futuro a que sea placentero entonces trabajo en ello en mi presente. Y aunque duela, por lo mucho que amo a Lucía la de Flor del futuro, tomo decisiones intentando sean las mejores para ella, aunque le duelan a mi presente. En fin, la vida se trata de recordar lo bueno, vivir construyendo el presente y amar al futuro y respetarlo. Aunque no entendamos nada. 

¿Y por qué digo todo esto? Pues ayer tuve una seria plática con mi Lucía del futuro y ella y yo decidimos algunas cosas definitivas. Cambios en la vida que de por vida se marcan. Les recomiendo hacerlo. Es muy gratificante, y otra cosa, gracias por esperarme estas 24 horas donde desaparecí para estar de vuelta. (Es que un día entero no escribí, ni me paré de la cama).

Gracias por esperarme, estuve despidiéndome de una etapa de mi vida para entrar en otra que me tiene en suspenso. Ya me entenderán son muchas cosas, gracias por estar conmigo siempre… ando muy introspectiva y con muchos cambios personales pero ¿Ustedes cómo amanecieron?

(Ahí es que no me animaba a contar las cosas como eran, de hecho, casi nunca escribo algo que de pronto no entiendo, tiene que pasar por el proceso introspectivo para después salir a flote una idea procesada... esperen a mañana a ver qué fue lo que pasó, los quiero).

miércoles, 1 de octubre de 2014

DÍA UNO. Cómo se amanece después de cortar...


Para los que no saben duré un tiempo escribiendo "Cómo amanecí" era una rutina mía porque mi mamá y yo nos preguntábamos eso por las mañanas y decidí hacerlo con mis lectores, pero bárbaro que guardé los diez días después de cortar porque creí que tal vez dentro de todo este cuento de la vida, entendemos las cosas y las masticamos mejor cuando pasan y es por eso que las comparto. Ojalá les gusten, ahí les va el día uno. De hecho este primer día, no tenía idea que por la noche volvía a ser soltera así que hasta había amanecido positiva... Se los comparto con mucho cariño eh eh eh.




Amanecí pensando que todo se puede. Hay veces que amanecemos pensando que nada es posible, pero no, repito, amanecí creyendo que todo se puede. Si algunas veces pienso que no tengo inspiración para escribir hoy pensé que sí se podía, si algunas veces creo que hoy va a ser un día de lo más monótono sonreí con un tal vez no. 

Es muy posible que la vida nos presente antagonistas en el camino, lo importante es pensar ¿Con cuántos voy a rendirme? Porque bien lo dijo mi coach – voy a coaching - ¿Es más grande tu problema que tu sueño? Y es que insisto, sé que me he gastado varios “cómo amanecí” en esto, pero estar donde te imaginas y vivir lo que sueñas conlleva el precio de la constancia, de la persistencia, de la paciencia y sobre todo, empieza por pensar que todo se puede. 

Así que citando una de mis canciones favoritas te digo que le abras los brazos fuertes a la vida y que no dejes que ningún antagonista del día y ninguna situación “trágica” te parta en dos estas 24 horas que tú y yo, si creemos, disfrutaremos. Podemos comenzar con “partirle su mom” al cliché de que los lunes son patéticos y pensar que al contrario, son el inicio y empezar es creer. ¿Tú cómo amaneciste?

(sí, ese día en la noche terminé sin saberlo, así es la vida ¿No? A veces esas noticias se llaman inesperadas porque sí, no las esperabas en ese segundo, sin embargo pasan... Yo leo esto y me da risa de haber escrito todo tan positiva ya que por la noche me estuve tragando mis palabras... aunque en el fondo sabía que eran ciertas, muchas veces uno trata de luchar por ser positiva y las circunstancias aparentemente intentan que no lo seamos... y así fue ese día.)

Nos vemos mañana para continuar la historia.

viernes, 5 de septiembre de 2014

3 CUADRAS

"A mis 21 años la vida parecía una fiesta a la que no fui invitada, un ritmo que no lograba bailar, una noche donde la luna no me alumbraba, un lugar al que yo no pertenecía... un mar donde no sabía nadar..."


"Ahorita vengo." Dije. Lucía, 21 años, Guadalajara Jalisco.
La música sonaba, los adolescentes hacían lo suyo, a mí me explotaba el mundo en la cabeza. Qué fácil sería no estar interesada en descubrir la vida desde las entrañas. ¡Qué bonito sería ser normal! Me agarré el pelo, me sentía a punto de un ataque cardíaco. Esta fiesta no era para mí.

“Estoy a tres cuadras de mi casa” pensé. No sé con quién iba, no sé quién cumplía años y en realidad no sé por qué estaba ahí. Veía a todos tan felices, pero a mí me hacía falta algo. Necesitaba encontrarme entre tanto escombro, desgraciadamente no soy como los demás que no se cuestionaban nada, parecía que las preguntas que había en el corazón de todos los integrantes de una fiesta promedio en la perla tapatía, se habían incrustando en mi cabeza y con esa tempestad de voces salí del lugar.

Caminé hacia mi casa, era tanto mi pánico que las lágrimas estaban secas, porque sí, cuando lloras es porque de algún modo ya entendiste algo, pero en mí no había la más mínima comprensión, necesitaba ir a mi zona mágica, necesitaba la única cosa que podría calmarme y esa cosa se encontraba en mi casa, lo bueno que a tres cuadras.

¿Qué me pasa? ¿Por qué esta actitud pseudodepresiva? Todos están divirtiéndose, es sábado por la noche ¿No debería hacer eso una niña de mi edad? Más voces como estas se columpiaban en mi mente jugando con ella, revolviéndola toda. Y si mi mente no era mi aliada ¿Quién estaba conmigo?

Odiaba pensar de más, odiaba sentir de más, odiaba ser tan intensa. Eran súper poderes que percibía como maldiciones. 

No había lugar en el mundo para mí y yo sólo quería pertenecer. Así que estaba dispuesta, a esa edad, a dejar mi identidad en un rincón a cambio de ser aceptada, estaba dispuesta a mimetizarme con todos para caber o tener al menos una clasificación. Estaba o estaría dispuesta a hacerlo pero a la hora de la hora sabía que no lo hacía, no me tomaba ese veneno que me igualaría, que sí, sería más fácil todo, pero en mi corazón sabía que yo tenía algo más complicado que hacer, porque no podría no hacer lo que vine a hacer aunque no sabía en ese momento qué era.

Llegué a casa, pensar tanto me había olvidado de lo larga que puede ser una cuadra, porque cuando algo se vuelve eterno termina pronto. Y de tanto pensar y viajar por mi mente me teletransporté, me brinqué la reja porque como siempre no tenía llaves y entré a la casa porque sí, en mi casa nunca pusieron seguro, siempre estaba abierta, y no, nunca nos robaron.

Estaba a aproximadamente seis pasos de mi salvación. El teclado, la computadora, Word. Puse la canción de “By your side” y comencé a llorar. Pensé en hablarle a Mariana. Pero sabía que eso era sólo para desahogarme y sentirme bien y mi misión era escribir con las consecuencias que eso me ocasionara.

“¿Por qué no puedo ser como todos?” Comencé en las primeras líneas. Y redacté treinta páginas y tal vez eran las cinco de la mañana pero escribí mi vida como la veía en ese momento: trágica, sin esperanzas y llena de soledad.

Trágica porque mis caminos eran dos: Ser yo misma y que todo mundo conociera mi locura y la criticara y la señalara y la discriminara, o abandonar lo que me hace ser, hacerme como todos, escuchar su música, bailar y tomar y poder tener un novio normal. Si escogía esto último habría sido infeliz sabiendo que me maté a mi misma y a lo que me hace ser.... sabría que sería la primera que se discriminó, que me eliminé del mundo por no soportar el precio de ser señalada. Pero claro, tendría mi novio como mis amigas y esas cosas de las niñas normales que las hacen tan felices.

Si escogía lo primero estaba condenada a la soledad, a la incomprensión, a volverme loca con tantas voces internas, a deprimirme, a no vivir por estar pensando, a no existir por estar tan metida en mí. A cruzar la barrera de la locura y morir de un corto circuito.

Así que sí, por eso era trágica. Esa vida también tenía la característica de carecer de esperanza. ¿Qué iba a esperar de un camino de opresión o de locura? ¿Qué bueno trae uno u otro? No puedes esperar de una vida donde tú sola atas a tu corazón ni tampoco puedes esperar un final feliz de quien no doma sus sentimientos…

Lloraba, lloraba, lloraba… cuando se es adolescente se llora mucho por tanto cambio hormonal y era algo que me chocaba a esa edad pero hoy en día me quejo de no poder llorar tan a gusto como lloré en esos tiempos… cuando se te pone la cara roja, la almohada se empapa, los ojos se hinchan y vienen suspiritos después del llanto… esos involuntarios que suenan como: “hihihhihi ahhhhh”, que bendición un lavado de alma así.

El caso es que me dormí a las cinco de la mañana pensando en que el caso “Lucía Orozco” no tenía solución.

Años pasaron y en la escala del tiempo ese día está muy, muy atrás de mí. Esos documentos se perdieron en esa computadora que nadie quiso arreglar. Y hoy que me acordé de ese momento y lo traje hasta la silla donde estoy sentada reí por saber hoy en la actualidad, que agradezco el camino que elegí, y los nuevos que tracé, que sí, muchas veces una pasión también duele, una cualidad también te cobra lágrimas y una misión también tiene caminos de espinas… pero ¿Quién querría anularse del mundo mientras tenga vida?

¿Quién aceptaría discriminarse primero para que nadie más lo intente? ¿Quién temerá más a lo que puedan decir que aprisionar lo más valioso de su locura? ¿Por qué valdría más una vida normal que una aventura extraordinaria si es lo que me hace latir más el corazón? ¿Por qué elegir si se puede trazar un camino nuevo que tenga un poco de los dos o de una opción tercera o cuarta? 

¿Por qué sufrir por ser diferente cuando eso es lo que nos hace especiales? ¿Por qué llorar por el desprecio de alguien que no acepta nuestra locura? ¿Por qué callar los fuegos artificiales que sabes producir? ¿Por qué hacerte chiquita?

Mi misión de vida llevó un largo camino de espinas que todavía recuerdo, aceptar mi personalidad una chaqueta mental que todavía me saca de mis casillas… amarme, una soledad que pagué y que duele, duele a mares, pero que me ha dado a cambio ese amor del verbo propio que acompañada de las faldas de mi mamá no hubiera conocido.

            Así que hoy le doy gracias a ese impulso que obedecí que me hizo regresar a casa tres cuadras llenas de ansiedad, que me hicieron sentarme en la computadora a convertirme en escritora y que me dieron las llaves de mi libertad porque una vez que eres libre dejas de ser normal, pero tampoco deseas serlo.


Gracias por leer.


Les comparto la canción que escuché diez veces cuando escribí esas 30 páginas de confusión que ahora agradezco.